• SÁBADO 11
  • de abril de 2026

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Algunos negocian acuerdos con EE. UU. y otros optan por diversificar el comercio

Aranceles dividen a América Latina

Brasil, México y Chile entre los países más afectados por aranceles impuestos por Washington.

Gigante sudamericano

Brasil fue uno de los países más afectados por la política comercial de Washington, al recibir un arancel adicional de hasta el 50%, que redujo sus ventas al mercado estadounidense en unos 1,500 millones de dólares entre agosto y diciembre del 2025 y que golpeó sectores como madera, metales, plásticos, caucho y pesca.

En ese contexto, las exportaciones a Estados Unidos, su segundo socio comercial tras China, cayeron un 6.6% el 2025, hasta 37,720 millones de dólares.


Aunque Brasil logró compensar parcialmente ese recorte con aumentos de las ventas a China (del 6%), Europa (6.2%) y sus socios del Mercosur –Argentina, Uruguay y Paraguay– (26.6%), el país cerró el 2025 con un superávit comercial de 68,300 millones de dólares, el menor en tres años, y espera ahora beneficiarse del nuevo esquema global del 10%, que iguala condiciones frente a otros competidores.

T-MEC

México, pese a quedar fuera de los mal llamados aranceles “recíprocos”, afrontó una fuerte presión en sectores estratégicos, ya que Washington impuso un gravamen general del 25% a las importaciones mexicanas; aunque posteriormente excluyó al 85% de los bienes cubiertos por el T-MEC, el acuerdo de libre comercio que este país tiene con Estados Unidos y Canadá.

En febrero pasado se retiraron algunas medidas, pero se mantienen otras que presionan sectores clave, como el 50% al acero y aluminio, el 25% a vehículos y autopartes (con ajustes bajo el T-MEC), el 50% a varios productos semiterminados de cobre y derivados intensivos de cobre, 25% a camiones medianos y pesados y sus partes, y un 10% a autobuses.

Ecuador  

Otro de los países afectados es Ecuador, cuyo crecimiento podría desacelerarse al 7% el 2026 debido a los aranceles de EE. UU. y a tensiones comerciales regionales. Además, el 49% de los envíos al mercado estadounidense no se beneficiaron de la eliminación de la tasa adicional del 15% impuesta desde agosto del 2025. 

El acuerdo comercial anunciado por el gobierno de Daniel Noboa permitirá liberar el 53% de las exportaciones no petroleras hacia EE.UU., tras un esquema arancelario que comenzó con un 10% en abril y subió al 15% en agosto; aunque luego se redujo para algunos productos clave.


También la República Dominicana asumió un costo directo significativo, con unos 400 millones de dólares pagados en aranceles del 10%; aunque mantiene a Estados Unidos como su principal destino exportador. Las autoridades negocian un acuerdo que permita reducir esas tarifas y mejorar el acceso a ese mercado.

Ajustes 

Argentina, en cambio, logró amortiguar el impacto del arancel del 10% mediante una estrategia de acercamiento político y comercial con Washington. El gobierno del presidente Javier Milei negoció un acuerdo que prevé eliminar los aranceles para 1,675 productos; pero aún está pendiente de ratificación, en un contexto en el que las exportaciones al mercado estadounidense crecieron casi un 29% el 2025.


Colombia, que también quedó en el grupo con aranceles más bajos, que sin embargo posteriormente se elevaron al 15%, ha logrado sostener e incluso aumentar sus exportaciones hacia Estados Unidos. Sectores como el pesquero crecieron más de un 11%; mientras que productos como café y flores siguen liderando las ventas, pese a que cerca de un tercio de su oferta exportable continúa gravada sin negociaciones en curso para su eliminación.

Uruguay ha mantenido un crecimiento en sus exportaciones hacia EE. UU., que se consolidó como su cuarto mercado de destino, con un aumento del 30% el 2025, una tendencia alcista que se mantiene en el inicio del 2026. El comercio, en este caso, se halla fuertemente concentrado en la carne bovina.

El cobre

En Chile, los efectos han sido más bajos gracias a la exclusión de productos clave como el cobre; pero sectores exportadores como frutas (uvas, cerezas, arándanos), salmón y madera afrontan mayores costos y pérdidas de competitividad, así como las consecuencias de la incertidumbre global, dada su alta dependencia del comercio exterior.

Bolivia, sin embargo, apenas ha sentido los aranceles debido a su baja exposición al mercado estadounidense, pero ha aprovechado el contexto para reorientar su política económica. El gobierno de Rodrigo Paz busca atraer inversiones de EE. UU. y abrir espacio para futuras negociaciones comerciales, en medio de ajustes internos por la escasez de divisas.

Paraguay, por su parte, ha considerado manejable el arancel global del 10%, al ser inferior al aplicado a otros países. Su principal exportación a EE. UU., la carne, tiene un flujo estable, con ese país como tercer mercado de destino. (Efe)


Latitud 12

La ley del poder 


Editor
Fabián Vallas Trujillo

Periodista

fvallas@editoraperu.com.pe


Cuando se analiza el impacto de los aranceles impuestos por el gobierno de Donald Trump se considera generalmente desde una perspectiva económica, pero se olvidan de los efectos en las instituciones internacionales.

El primero de ellos es la falta de confianza de los tratados firmados. Ya la Corte Suprema de EE. UU. señaló que el mandatario republicano se extralimitó en las políticas arancelarias que le otorgaba la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional de 1977. La consecuencia es que hoy cualquier país podría imponer, en forma unilateral, aranceles más allá de los acuerdos firmados, ante la inoperancia de la Organización Mundial de Comercio (OMC). El conflicto arancelario entre Ecuador y Colombia ya es una muestra de que las cuestionadas medidas de Trump se pueden replicar en el mundo. 

Y el segundo, el daño al multilateralismo. La OMC poco ha podido hacer para detener la lluvia de los cuestionados impuestos. Toda renuncia al rol de las organizaciones internacionales es también un triunfo del unilateralismo, donde la nación con mayor poder económico y militar impone las condiciones que desea.