• DOMINGO 12
  • de abril de 2026

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ANA: clave para garantizar elagua y desarrollo sostenible


Editor
José Musayon Ayala

Jefe de la Autoridad Nacional del Agua


La razón de ser de la ANA no se limita a la regulación o supervisión. Su función central es ordenar el uso del agua en un país marcado por profundas brechas hídricas, donde la disponibilidad no siempre coincide con la demanda. En los últimos meses, se ha consolidado una gestión más cercana al territorio y realizando monitoreos de calidad de agua, delimitación de fajas marginales y estudios de disponibilidad hídrica.

Esta gestión ya no solo administra el recurso hídrico de los ríos, cuencas, etcétera, sino que está in situ limpiando, realizando acciones que impactan en el peruano que más necesita, beneficiando a más de 270,000 personas en los últimos 14 meses. Además, solo en el 2026 la ANA trabaja en 27 puntos críticos en simultaneo a nivel nacional y entregando 11 de ellos desde enero. Estas acciones, desarrolladas con maquinaria propia contribuyen a reducir riesgos ante eventos hidrometeorológicos y a proteger a la población y la infraestructura productiva.

Uno de los principales aportes de la ANA ha sido reconocer que el agua no solo es un insumo productivo, sino también un elemento esencial para la salud pública, la seguridad alimentaria y el equilibrio de los ecosistemas. Además, el trabajo con organizaciones de usuarios, gobiernos regionales y locales ha generado espacios de diálogo y concertación que nos ha permitido anticipar conflictos y construir soluciones sostenibles.

De igual manera, en la cuenca del Rímac, en Lima, se ejecutan intervenciones orientadas a mantener la continuidad del flujo del agua y prevenir afectaciones en zonas urbanas. Estas acciones reflejan una gestión preventiva que complementa el rol técnico y normativo de la institución con presencia activa en campo.

La experiencia reciente demuestra que la ANA regula, acompaña, orienta y actúa. Su trabajo contribuye a cerrar brechas en la gestión del agua, fortaleciendo capacidades locales y promoviendo un uso más eficiente y equitativo del recurso.

En un escenario de cambio climático y creciente presión sobre las fuentes hídricas, la presencia de una autoridad técnica como la ANA resulta fundamental. No se trata únicamente de administrar el agua, sino de asegurar que este recurso continúe para las futuras generaciones.