• DOMINGO 12
  • de abril de 2026

Central

FOTOGRAFIA
Crónica sobre las primeras elecciones en el Perú

Historia del voto

La evolución de los usos y costumbres en los comicios del país muestran cómo se pasó del pisco y butifarra al sufragio secreto.


Editor
Ernesto Carlín Gereda

Editor de Culturales

ecarlin@editoraperu.com.pe


De Cádiz a Lima

Para hablar de ellas debemos hablar de la coyuntura que las produjo. 

En 1808 Napoleón Bonaparte había invadido España. Una de las respuestas contra la presencia francesa fue la creación de las Cortes de Cádiz, suerte de Congreso que representaba a todo el Imperio Español. 

“Al virreinato del Perú se le concedió cinco suplentes, y los elegidos fueron Ramón Feliú, Dionisio Inca Yupanqui, Vicente Morales Duárez, Blas de Ostolaza y Antonio Zuazo. Esta representación peruana tuvo un protagonismo fundamental en lo que se ha denominado como el tratamiento de la cuestión nacional americana en las Cortes de Cádiz”, relata el historiador Víctor Peralta en un artículo publicado en la revista Argumentos del Instituto de Estudios Peruanos.

Morales Duárez la llegó a presidir en 1812 por un breve tiempo, debido a su sorpresiva muerte. 
Bajo la influencia de la Constitución dada por las Cortes de Cádiz, se realizaron los primeros comicios en el Perú.

En un libro pionero en la materia, Estudio sobre el sufragio en el Perú de 1893, José Antonio Miró Quesada afirmó “la primera vez que hubo en este país elecciones que pueda llamarse populares fue en diciembre de 1812 (...) en un tiempo en que el espíritu revolucionario lo innovaba todo”.


Aunque fueron de carácter municipal, fue la introducción en el país de este sistema democrático de elección de autoridades. Se adoptó en cabildos como Lima o Cusco.

En este primer caso se caracterizaron por ser sufragios masculinos de carácter universal pero indirecto. La noción de ciudadanía aún tenía que evolucionar. 

Butifarras

Conseguida la Independencia del Perú, se probó durante el siglo XIX institucionalizar el sufragio. 

Pero seguía siendo una competencia de unos pocos. Podían participar en la elección solo varones con cierta renta y estudios, lo que dejaba fuera del proceso a un grueso de la población.
A pesar del intento por poner reglas, estas no siempre se cumplían o era cuestionada la forma de practicarlas.


En el libro anónimo Relación suscinta de los principales hechos ocurridos en algunos pueblos del Perú de 1850 se narra la disputa del poder entre los caudillos militares Manuel Ignacio de Vivanco y José Rufino Echenique.

“Un peruano verdaderamente patriota no puede dejar de ver con horror los crímenes y las atrocidades que se han cometido para sofocar la primera garantía del republicano”, se lee en sus primeras páginas. 
Se refiere al derecho de libre sufragio del que gozaban los que eran considerados en ese entonces “ciudadanos”. Cuando no había acuerdo, podía desembocar en guerra civil.

De allí la alta inestabilidad del primer periodo de nuestra vida republicana, conocido como el Primer Militarismo.  


Los que se conocían en ese entonces como colegios electorales eran muchas veces tomados por turbas azuzadas por los caudillos de turno. Pisco y butifarra era la paga. 

Así lo documenta Manuel Vicente Villarán en un artículo de 1918 para la revista Mercurio Peruano titulado “Costumbres electorales”.

El intelectual señala que cuando él escribía su texto “reinan todavía costumbres deplorables, vicios inveterados”.

Recién en 1931 se instauró el voto secreto, una garantía para el libre ejercicio de la voluntad del ciudadano. En ese año debutaría el Jurado Nacional de Elecciones, que sería el ente encargado de los comicios a partir de allí.


Datos

En 1955 se concede el voto a la mujer. Ellas lo ejercen por primera vez en 1956, teniendo la posibilidad de ser elegidas.

En la constitución de 1979 se instaura el voto universal pleno. Esto quiere decir que en 1980 pudieron votar y ser elegidos los peruanos mayores de 18, sin importar el grado de instrucción o género.