Remuneraciones en la alta gerencia: Evolución de la gobernanza corporativa
Las empresas realizan los ajustes necesarios para contar con profesionales competentes en sus puestos gerenciales.
Víctor Lozano Alfaro
Periodista
vlozano@editoraperu.com.pe
En este contexto, el reciente estudio Salary Guide 2026 de la consultora Cornerstone revela una creciente valoración por perfiles híbridos, que combinan capacidades técnicas con visión estratégica y entendimiento financiero del negocio.
De acuerdo con el informe, el promedio de la remuneración bruta mensual de un director ejecutivo (CEO) para una empresa familiar, con una facturación de entre 20 millones y 40 millones de dólares, es de 50,000 soles.
Asimismo, las dietas para miembros de directorio independientes en el Perú promedian entre 2,500 y 3,500 dólares mensuales e incluyen presidir o participar en algún comité especializado.
El informe establece que las organizaciones nacionales continúan avanzando hacia la institucionalización y profesionalización de su gobernanza corporativa, principalmente mediante la incorporación de directores independientes y la integración de ejecutivos de primer nivel en las instancias de control.
“En este ámbito, se observa un incremento sostenido en la demanda por los gerentes generales y ejecutivos de alta dirección con trayectorias consolidadas en entornos corporativos estructurados”.
Asimismo, el informe determinó que para posiciones de CEO —y en algunos casos, para integrantes de la plana gerencial— el incentivo de largo plazo (LTI, por sus siglas en inglés), en promedio, es de entre ocho y 12 sueldos mensuales, y se activa al finalizar el quinto año. Otras compañías disponen del incentivo a mediano plazo, el cual puede equivaler a entre cinco y ocho sueldos mensuales y se activa al término del tercer año.
Perfil
En el caso de los CEO, se mantiene una alta preferencia por perfiles con experiencia relevante en empresas multinacionales y en grupos económicos con prácticas de gobierno corporativo maduras que cuenten, adicionalmente, con exposición previa a empresas familiares.
“Esta combinación les permite desarrollar la empatía y la lectura política necesarias para operar en los distintos estadios de evolución de la empresa familiar”, refiere el estudio.
El perfil de los miembros de directorio sigue evolucionando, al igual que los procesos de incorporación, que hoy resultan más exigentes y formales. Según el informe de Cornerstone, uno de los requisitos más valorados es la experiencia previa exitosa como miembro de directorio en otras organizaciones, con resultados comprobables.
“Para quienes asumen este rol por primera vez, se prioriza haber ocupado posiciones de CEO o de liderazgo en la alta dirección, en empresas de reconocimiento local o global, incorporando además experiencia internacional efectiva, y no únicamente trayectoria local”, refiere.
Para Cornerstone, las empresas familiares peruanas continúan demandando que los CEO y ejecutivos de alta dirección cuenten con competencias clave como mentalidad digital, alta capacidad de adaptación, agilidad de aprendizaje, pensamiento estratégico y una adecuada empatía y alineación con la junta de accionistas y los dueños del negocio. “Adicionalmente, se valora de forma especial el interés genuino por liderar procesos de transformación organizacional en contextos de cambio y crecimiento”.
De acuerdo con el informe de Cornerstone, en solo el 30% de los procesos de búsqueda y selección de CEO, la organización cuenta con un candidato interno identificado como potencial sucesor que participa activamente del proceso de evaluación. En el 70% de los casos no hay todavía un programa formal de desarrollo ni una línea de sucesión estructurada, lo que refuerza esta brecha como una demanda creciente de las juntas de accionistas hacia los directorios.
Datos
- El 80% de las empresas en América Latina son familiares, generan cerca del 70% del empleo y aportan más del 60% del producto bruto interno (PBI) de la región.
- En el Perú, las empresas familiares también representan aproximadamente el 80% del total, contribuyen con alrededor del 60% del empleo nacional y aportan cerca del 40% del PBI.