Economía
Washington, Estados Unidos AFP
“Los bancos centrales deben estar preparados para endurecer (sus políticas monetarias), y es fundamental reconocerlo. No pueden permitirse que la inflación se descontrole”, aseguró Georgieva en su discurso que sirve de inauguración a las reuniones que el FMI y el Grupo del Banco Mundial (BM) inician en un panorama marcado por el conflicto en Medio Oriente.
Cambios
A su vez, Georgieva instó a analizar con detenimiento una situación muy cambiante y marcada por el golpe que está recibiendo la oferta global de hidrocarburos y pidió no precipitarse.
La economista pidió a no precipitarse ahora a aquellos bancos centrales que actuaron con lentitud en la pandemia y pagaron luego las consecuencias.
“Deben mantenerse alerta en las condiciones (globales), porque un endurecimiento prematuro e innecesario arroja un jarro de agua fría sobre el crecimiento”, recalcó.
La líder del FMI llega tras haber afirmado en una entrevista que el organismo rebajará su previsión de crecimiento global debido al conflicto en Medio Oriente.
Georgieva apuntó que antes del estallido de la guerra, el pasado 28 de febrero, la economía global venía de mostrarse muy resistente al embate de la agresiva política comercial estadounidense y que venía respaldada por el impulso de la fuerte inversión en el sector de la inteligencia artificial (IA).
Alto el fuego
Pese a las rebajas en perspectivas de crecimiento que el FMI dará a conocer en su nuevo Informe de Perspectiva Global, Georgieva afirmó que la profundidad del impacto macroeconómico de la guerra dependerá de la solidez del aparentemente endeble alto el fuego que acordaron esta semana Washington y Teherán, aunque admitió que no se podrá superar un escenario como este “sin sufrir algún daño”.
La economista búlgara anunció que en el mencionado Informe Global de Perspectivas se plantearán tres posibles escenarios; uno que contempla un retorno relativamente rápido a la normalidad; uno intermedio, y un tercero en el que los precios del petróleo y el gas se mantienen en cotas altas durante mucho más tiempo.
Shock energético
Las reuniones de esta semana, que congregarán a los ministros de Finanzas y Economía de varios países, incluidos los miembros del G7 y G20, servirán para analizar el alcance del shock energético y las ramificaciones que podría tener en materia de política monetaria, fiscal o flujos financieros.
Las conversaciones en Washington se darán con el estrecho de Ormuz todavía cerrado al tráfico mercante, de crudo y de gas, algo que sigue generando un gran nerviosismo y que se suma a otras irrupciones como la guerra arancelaria del presidente estadounidense Donald Trump.