• MIÉRCOLES 15
  • de abril de 2026

Opinión

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Reflexiones

Enseñar periodismo en los tiempos de la IA


Editor
Ricardo Montero

Periodista


Esta persistencia por la integridad encuentra al periodismo ante un cambio de paradigma –que considero alentador–, pues la comunicación transmedia y la IA no llegan para desplazar nuestra labor, sino para actuar como un asesor de investigación avanzada que nos libera de las tareas más pesadas, mecánicas y lentas, como el análisis documental. Ahora, podemos procesar en segundos lo que antes tomaba jornadas enteras de lectura agotadora, facilitando el hallazgo de datos significativos en bases de datos complejas sin que ello signifique que la máquina sea quien posea la última palabra, pues el criterio humano sigue siendo el filtro indispensable para transformar la información en conocimiento veraz.

Sin embargo, este salto tecnológico no puede darse de forma improvisada ni desprovista de un marco ético sólido, lo que otorga a las universidades la responsabilidad histórica de formar periodistas que dominen el uso técnico de los algoritmos y, a la par, mantengan una aguda actitud crítica frente a los resultados que la máquina entrega.

En esa línea, las facultades de comunicación tienen hoy el deber de garantizar que la adopción de la IA esté guiada por estrategias que prioricen la seguridad de los datos y el rigor informativo, impidiendo que la fascinación por la novedad digital termine comprometiendo la integridad de la noticia.

La IA puede generar datos con una velocidad asombrosa, pero carece del compromiso social que define al periodismo, cualidad que las universidades deben fortalecer para formar a profesionales capaces de combinar la potencia del procesamiento algorítmico con sensibilidad humana y capacidad de interpretación. La academia debe asumir la innovación como una responsabilidad ineludible, pues entender estas nuevas lógicas no solo nos asegurará que el periodismo sobreviva a esta era de cambio, sino también que lo lidere con autoridad moral y técnica.

Los periodistas aprendimos a contar mejores historias valiéndonos de nuevos recursos. Ayer fue el papel y hoy es la IA, pero aunque el soporte cambie y la herramienta evolucione, nuestro compromiso con la verdad y el interés público debe permanecer como el eje central de lo que hacemos, una misión que las universidades están llamadas a proteger y proyectar hacia las nuevas generaciones.