• JUEVES 16
  • de abril de 2026

Editorial

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Ausentismo a la baja

El ausentismo se habría ubicado entre el 18% y 19%, una reducción significativa frente al 30% registrado en el 2021, cuando factores excepcionales como la pandemia del covid-19 incidieron en la participación.

Entre ellos, la notable concurrencia de los peruanos a las urnas, un hecho que, por su significado, trasciende las cifras y habla del compromiso ciudadano con la democracia.De acuerdo con estimaciones preliminares de la Asociación Civil Transparencia, el ausentismo se habría ubicado entre el 18% y 19%, una reducción significativa frente al 30% registrado en el 2021, cuando factores excepcionales como la pandemia del covid-19 incidieron en la participación.

 Lo observado en esta ocasión se aproxima a los promedios históricos de procesos anteriores y constituye una señal alentadora. En medio de dificultades logísticas, especialmente en la distribución del material electoral, se escuchó con claridad la voluntad de los ciudadanos de ejercer su derecho al sufragio.

Las imágenes de peruanos aguardando durante horas, bajo el sol, en sillas de ruedas o apoyados en muletas, revelan una convicción cívica que trasciende cualquier dificultad y reafirma la solidez de nuestra vida democrática. No son solo escenas conmovedoras, sino una expresión elocuente de compromiso y responsabilidad ciudadana.

Este proceso electoral puso a prueba el temple de la población, y lo que ha prevalecido con claridad ha sido una madurez colectiva que honra al país.La participación también se hizo sentir con especial intensidad en el exterior. 

En los centros de votación fuera del país se vivió un clima de auténtica celebración democrática, marcado por la amplia concurrencia de nuestros compatriotas. Según informó la Cancillería de la República, la asistencia de los peruanos residentes en el extranjero alcanzó aproximadamente el 40% de concurrencia, superando con claridad el promedio histórico cercano al 30% y ubicándose por encima del promedio regional, estimado en 20%. 

Este panorama contrasta con los pronósticos que auguraban una elevada abstención, alimentada por la complejidad del proceso, la numerosa oferta de candidaturas y el extendido desencanto con la política. Lejos de confirmarse esos temores, lo que se ha evidenciado es una ciudadanía que, pese a sus reservas, ha optado por participar y hacerse escuchar, reafirmando su compromiso con el sistema democrático y con la definición del rumbo nacional.

Los peruanos han hecho oír su voz en las urnas y han elegido a sus nuevas autoridades. Corresponde ahora esperar los resultados finales con serenidad y respetar ese veredicto con plena responsabilidad democrática. Es tiempo de actuar con madurez política y anteponer, sin vacilaciones, los intereses del país. Honrar la voluntad popular es un deber institucional y una condición esencial para preservar la estabilidad y consolidar, con hechos, la democracia.