• SÁBADO 18
  • de abril de 2026

Editorial

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Economía en crecimiento

Más allá de las legítimas diferencias, es fundamental que todos los sectores –políticos, empresariales y sociales– actúen con sentido de responsabilidad y contribuyan a fortalecer las bases del desarrollo.

Los resultados más recientes confirman esa fortaleza. De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), en febrero del 2026 la producción nacional creció 3.68% respecto al mismo mes del año anterior, impulsada por el desempeño favorable de la mayoría de sectores. Destacan actividades como comercio, construcción, manufactura y transporte, entre otras, que reflejan un movimiento económico más activo. En particular, el sector construcción registró un notable avance de 8.90%, mientras que comercio creció 6.06%, evidenciando una recuperación de la demanda interna.

Otros sectores también contribuyeron a este resultado positivo. La manufactura se expandió 2.74%; electricidad, gas y agua lo hizo en 2.99%; y el sector agropecuario creció 0.71%. En conjunto, estas cifras dan cuenta de un crecimiento más equilibrado y extendido. Así, en el primer bimestre del año la economía acumuló una expansión de 3.61%, mientras que en términos anualizados alcanzó 3.44%, consolidando una trayectoria de recuperación progresiva.

A la par de estos datos, también resulta clave mirar las perspectivas hacia adelante, y en ese terreno también hay señales favorables. El Fondo Monetario Internacional, en su último informe de Perspectivas de la Economía Mundial, acaba de proyectar que el Perú crecerá 2.8% tanto en el 2026 como en el 2027, por encima del promedio regional estimado en 2.3% y 2.7%, respectivamente. Además, nuestro país superaría el desempeño de economías como Brasil, México, Colombia y Chile, lo que refuerza su posición económica en la región.

Este escenario abre una oportunidad concreta para consolidar lo avanzado y proyectar al país hacia una etapa de mayor dinamismo. Sostener estos resultados exigirá continuidad en las políticas económicas, instituciones más sólidas y un entorno que incentive la inversión y la generación de empleo. En ese marco, el contexto político que se está configurando será decisivo para afianzar la confianza y dar señales claras de estabilidad.

Por ello, más allá de las legítimas diferencias, es fundamental que todos los sectores –políticos, empresariales y sociales– actúen con sentido de responsabilidad y contribuyan a fortalecer las bases del desarrollo. En un escenario electoral, este compromiso adquiere aún mayor relevancia. Mantener el impulso de la economía es una tarea compartida que debe traducirse en más oportunidades y una mayor calidad de vida para todos los peruanos.