• SÁBADO 18
  • de abril de 2026

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Más mujeres en ingeniería: el desafío pendiente


Editor
Jacqueline Barrantes

Directora de la Escuela de Educación Superior Tecnológica de Senati


Esto ocurre, además, en un momento en que las industrias atraviesan una profunda transformación tecnológica. La digitalización, la automatización y la incorporación de nuevas tecnologías en los procesos productivos están cambiando la forma en que operan sectores como la manufactura, la energía o la minería. Estos cambios demandan profesionales con formación en ingeniería, análisis de datos, sistemas industriales y tecnologías de la información. Sin embargo, la disponibilidad de talento especializado no siempre logra seguir el ritmo de estas necesidades.

En este contexto, ampliar la participación femenina en estas áreas no es solo una discusión vinculada con la equidad, sino también una conversación sobre desarrollo y competitividad. Cuando un país no logra atraer a más mujeres hacia las disciplinas tecnológicas y científicas, termina reduciendo su propio potencial para responder a los desafíos productivos del futuro.

En el caso peruano, las carreras vinculadas con la ingeniería siguen teniendo una presencia mayoritariamente masculina. La tendencia, sin embargo, muestra señales de cambio en los últimos años, impulsada por un mayor interés de las jóvenes por campos tecnológicos y por iniciativas que buscan visibilizar nuevas oportunidades profesionales.

No obstante, durante décadas se instaló la idea de que existían carreras “para hombres” y otras “para mujeres”. Esa percepción cultural ha influido en la orientación vocacional de generaciones de estudiantes, limitando el acceso de muchos jóvenes a sectores que hoy se encuentran entre los más dinámicos de la economía.

Romper esa inercia requiere cambios que van más allá del sistema educativo. Implica cuestionar estereotipos que todavía influyen en las decisiones vocacionales, fortalecer la orientación profesional desde la educación secundaria y, sobre todo, visibilizar que la ingeniería no es un territorio exclusivo de un género.

También implica reconocer que la diversidad en los equipos de trabajo no es solo una cuestión simbólica. Numerosos estudios han demostrado que los entornos profesionales diversos tienden a generar soluciones más innovadoras y perspectivas más amplias frente a los problemas complejos. En industrias cada vez más basadas en la innovación, esa diversidad se convierte en una ventaja estratégica.

El desafío hacia los próximos años será avanzar en el cierre de estas brechas sin convertir el tema en una narrativa meramente declarativa. Instituciones educativas, empresas y políticas públicas tienen un papel complementario: no solo formar talento, sino también generar entornos laborales inclusivos y crear condiciones que permitan ampliar el acceso de más mujeres a estas oportunidades.

Cuando más mujeres participan en la construcción del conocimiento tecnológico y productivo de un país, no solo se amplían las oportunidades individuales. También se fortalece la capacidad colectiva para imaginar y construir el futuro.