Aún me parece verla entrar caminando sobre sus tacos de la Barbie, llena de collares de colores sobre su pecho, pero debo aceptar que esa nena creció, que ahora es la mujer que entra a mi habitación y me cuenta su día, pero un día de adulto, un día con preocupaciones y alegrías de la vida adulta y no entiendo en qué momento mi churruda creció.
Estoy aquí escribiendo como una forma de rebeldía contra los días, intentando a través de las palabras detener el tiempo porque tengo miedo. Sé que la vida tiene un curso y tarde o temprano todos tomamos un rumbo, pero a veces quisiera que mis tres hijos fueran niñitos otra vez, pero no se puede, así que debo aceptar que mi niña es mayor de edad a nivel internacional, la que a veces se queja de la vida y no se da cuenta de que ella en persona es un regalo de vida.
Dicen que la hija sánguche es una niña intimidada por el peso del hermano mayor y celosa del engreimiento hacia la menor, pero la mía no, mi niña de la mitad me dijo una vez que ella era el jamón de este sánguche, refiriéndose a sus hermanos como los panes insípidos que la rodean y hasta ahora me río de su audacia y me gusta esa perspectiva de vida porque mi churruda, que ahora es lacia, no se rinde, no se lo permite; a veces quisiera que sea menos dura con ella, pero sé que cada uno tiene heridas que solo el tiempo logra sanar, pero hasta mientras, ella sabe que cuenta conmigo y mi sobredosis de curitas para el alma que le entrego en cada abrazo apretado que le doy.
De esta manera, me toca soltar un hijo más. Debo aceptar que ella es una mujer joven y no una niña grande como todavía la veo. Debo reconocer que ya empezó a labrar su destino y que cada decisión que tome es un paso más en un camino que ya no puedo elegir. Ha llegado el momento en el que me convierto en su asesora cuando me pide consejo, pero en una espectadora cuando decide no hacerlo.
También ella, al igual que sus hermanos, sabe que siempre estaré cerca por si me necesitan y que seré su apoyo mientras respire. Corolario, cierro esta columna con las palabras de Frida Khalo: “Si yo pudiera darte una cosa en la vida, me gustaría darte la capacidad de verte a ti mismo a través de mis ojos. Solo entonces te darás cuenta de lo especial que eres para mí”. Feliz cumpleaños, te amo, Fita.