• DOMINGO 19
  • de abril de 2026

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FOTOGRAFIA
Trabajos arqueológicos en las pinturas rupestres de Poro Poro

Ancestros milenarios

Especialistas sugieren que representación de pareja tiene relación con culto de tiempo del formativo.

Según revela el arqueólogo Daniel Castillo Benítez al diario oficial El Peruano, estos corresponden al periodo formativo con algunos elementos del arcaico.

Lo más relevante es la representación de una pareja. Esta tendría la función de simbolizar un origen mítico que daría forma a la religión local.

Etapas

En la periodización arqueológica andina vigente, los términos Periodo Arcaico y Periodo Formativo describen procesos largos y diferenciados en la formación de las sociedades complejas en el territorio del actual Perú.

En el primero, que va del 10000 al 1800 años antes de Cristo, se vive el paso de cazadores-recolectores a economías mixtas con horticultura incipiente.

Mientras que en el Formativo, que va del 1800 al 200 años antes de Cristo y cuya etapa final se le conocía antes como Horizonte Temprano, la consolidación de sociedades complejas.

En el caso de Poro Poro encontramos pinturas rupestres y altares de piedra. Estos elementos han sido interpretados por Castillo Benítez y su colega María Susana Barrau como evidencia de un culto.

Cabe señalar que parte de este complejo arqueológico están los petroglifos de Las Guitarras, los que merecieron un reportaje del Diario Oficial El Peruano hace unos meses.

En ese mismo espacio se hallan afloramientos rocosos que han sido tallados. Uno incluso da la impresión de ser una especie de altar.

Se conoce a esta zona como Monte Calvario. Se encuentra allí también perforaciones circulares hechas a la roca. Para Castillo Benítez, estos agujeros eran colmados de agua y tenían un fin para las ceremonias que se realizaban en el lugar.

“Veían en el agua el reflejo del cielo”, afirma el especialista. El componente líquido era muy importante para la cosmovisión de las personas que hicieron estas estructuras. No es casual que aquí se encuentren los nacientes de ríos costeños, ni tampoco que algunos de los grabados líticos mostraran a figuras antropomorfas mirando hacia caídas de agua.

Raíces

De acuerdo con un estudio presentado por Benítez y Berrau hace unos años, la pareja representada sobre la roca tienen una fuerte carga simbólica.

“Resulta evidente que la pareja mencionada revistió un carácter sagrado, es decir, fueron percibidas como huacas, como dobles de malquis tutelares”, se lee en el estudio.

El término malqui –tomado del quechua mallki– se refiere a los ancestros fundadores, generalmente momificados o preservados, que seguían siendo considerados agentes activos dentro de la comunidad incluso después de la muerte. Por su parte, Huaca designa cualquier entidad o lugar investido de sacralidad, ya sea natural o construido.

Las figuras de estos dos personajes se encuentran a doce metros sobre el suelo, por lo que se le aprecia desde buena distancia.

En el mismo estudio señalan que se trataría de “antepasados míticos fundadores de linaje, que atravesaron el proceso de petrificación”.

Un detalle interesante que rescatan estos especialistas es que hay similitud entre la estética de esta pareja y otra que adorna un textil hallado en Huaca Prieta, el valle de Chicama, La Libertad. El manto encontrado posee una antigüedad de 2000 años antes de Cristo.

El origen

El sitio de Monte Calvario sugiere que los antiguos peruanos de la zona lo veían con su pucarina, el lugar de donde emergieron de la tierra sus ancestros. Para entender este concepto, vale recordar la pucarina más conocida, la Isla del Sol en el Lago Titicaca, lugar que sitúa la mitología andina el origen del linaje de los incas.

Otro dato que proporciona Daniel Castillo es que se ha documentado que poblaciones costeñas empezaron a emigrar hacia las alturas alrededor del año 800 antes de Cristo. El motivo aún es materia de debate para los arqueólogos.

Cuna de un linaje

En la cosmovisión andina, la pucarina es clave. Marca el origen de los grupos. Según la arqueología y la etnohistoria, no es un punto cualquiera. Es una huaca. Allí emergen los ancestros. Puede ser cueva, manantial o cerro. Su culto afirma identidad y pertenencia. Define el vínculo con la tierra. Legitima derechos y jerarquías. Ordena el paisaje ritual. Las fuentes coloniales mencionan ofrendas y peregrinaciones.

La evidencia arqueológica confirma su centralidad. La pucarina conecta a los vivos con los antepasados. También con el orden del mundo.

Dato

8 kilómetros cuadrados comprende el complejo arqueológico de Poro Poro.