Opinión
Exembajador del Perú en China, Japón y Singapur
Hoy en día, salvo situaciones derivadas de conflictos estratégicos y políticos, las distintas naciones buscan de incorporar sus economías a cadenas de valor, de tal forma de asegurar una presencia efectiva en el concierto internacional. En ese sentido, en el ámbito de la liberalización comercial, la suscripción de acuerdos de libre comercio bilaterales y regionales representa uno de los principales mecanismos para alcanzar un mayor acceso a los mercados, en la medida que aseguran una estabilidad en el intercambio. En lo referido a la capacidad productiva, salvo situaciones excepcionales, las economías nacionales participan en cadenas productivas de valor, a partir de enfoques como el de la economía del centro. Igualmente, las políticas orientadas a la captación de inversiones recurren a iniciativas de singular importancia como son la suscripción de acuerdos de promoción y protección recíproca de inversiones, a tratados para evitar la doble tributación, a mecanismos para asegurar una estabilidad jurídica y tributaria entre otros ventajas. La formulación de estas iniciativas en las plataformas promocionales económicas definen el grado de eficiencia, apertura y viabilidad de las economías. En la medida en que existan beneficios y convergencias en la presentación de las ventajas que ofrecen las economías y sus estructuras administrativas, mejores serán los resultados en la captación de nuevas inversiones de mejor y mayor comercio.
En la actualidad, las plataformas conjuntas de promoción garantizan actividades con el objetivo de aumentar la difusión y el conocimiento de las capacidades de los países. Una estructura económica y administrativa moderna les permitirá la identificación de eventuales socios estratégicos, así como la facilitación de las tratativas de promoción de oportunidades de negocios, mayor acceso a los mercados, convergencia de intereses, etcétera.
Es importante la participación en proyectos de integración regional o grupos geoeconómicos, a partir de la conjugación del potencial productivo y de la infraestructura logística y física de cada una de las economías. La Alianza del Pacífico, en su propuesta original, llegó a contar con 96 estados observadores de diferentes regiones, además de representar la novena economía del mundo.
La integración de las políticas de modernización y procedimientos de orden interno constituyen el complemento de todo proceso de interdependencia y complementariedad. En la medida que cada economía nacional adecue su funcionamiento a los propósitos compartidos, mejores serán las posibilidades de su inserción en el escenario global para fines de una expansión conjunta. La experiencia mostrada por los países de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (Asean) es el mejor ejemplo de esta aseveración. Al cumplirse los 60 años de su creación, el Asean cuenta con el mayor acuerdo de libre comercio a nivel mundial. El Perú es “socio de desarrollo” del Asean.
Es también importante la formulación de políticas de infraestructura física y logística, además de estrategias de conectividad. La puesta en marcha de esta voluntad facilitará la movilización de los recursos e insumos, su transformación en áreas con tecnología adecuada y su transporte a los mercados internacionales. En ese sentido, la construcción del Parque Industrial de Ancón representa un vector de desarrollo para la economía del Perú, un mecanismo operativo para el redespliegue industrial, de cara a un crecimiento sostenido e inclusivo. Sus facilidades permitirán que la industria nacional pueda hacer uso de una infraestructura productiva y operacional moderna, con vías de acceso a los mayores centros de distribución y exportación a los principales mercados internacionales. Su funcionalidad contará con facilidades de simplificación administrativa, incentivos tributarios y seguridad jurídica, facilitando la diversificación y expansión del sector exportador nacional, al mismo tiempo que cuenta con un marco propicio para la distribución de sus beneficios. El desarrollo económico de Asia, en particular del Sudeste Asiático, se basó en políticas de apertura y en el funcionamiento de parques industriales.
El parque Industrial de Ancón, conjuntamente con las iniciativas de conectividad desde y hacia el Puerto de Chancay y el del Callao representan hoy en día el principal polo de desarrollo productivo y operacional de la economía del Perú y del Pacífico Sur.