• DOMINGO 19
  • de abril de 2026

Convivir

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Cada vez más personas se acostumbran a ello sin darse cuenta

¿Ves mal?

A ello se suma el aumento en el uso de pantallas que, según la Organización Mundial de la Salud, se ha incrementado significativamente en los últimos años debido a los cambios en los hábitos digitales.

Las largas jornadas frente a dispositivos y la falta de chequeos preventivos son factores que contribuyen a que muchas personas no identifiquen a tiempo los problemas visuales.

“Muchas enfermedades visuales no presentan síntomas en sus etapas iniciales y suelen progresar de manera gradual. En estos casos, el cerebro se adapta a la pérdida de nitidez, por lo que lo que una persona percibe como ‘normal’ puede ser, en realidad, un deterioro respecto a meses o incluso años atrás. Por ello, es frecuente que las personas convivan con una mala visión durante largos períodos sin notarlo o sin darle la debida importancia”, explica el doctor Gerardo Arana, especialista de Oftálmica Clínica de la Visión.

Señales de alerta

Identificar los síntomas a tiempo es clave para evitar complicaciones. Algunas señales frecuentes incluyen:

- Entrecerrar los ojos con frecuencia.

- Dolores de cabeza frecuentes.

- Fatiga visual o cansancio ocular.

- Acercarse o alejarse demasiado para ver bien.

- Visión borrosa ocasional.

- Necesitar más luz para ver con claridad.

Muchas de estas molestias suelen minimizarse o atribuirse al cansancio, lo que retrasa la consulta con un especialista.

Calidad de vida

No corregir adecuadamente la visión puede tener consecuencias significativas en la vida diaria. La mala visión no diagnosticada afecta el rendimiento académico y laboral, incrementa el riesgo de accidentes y puede generar molestias constantes como dolor ocular y cefaleas.

Además, en adultos mayores, una visión deficiente está asociada con un mayor riesgo de caídas, pérdida de independencia y deterioro en su bienestar general.

Recuerde que muchas enfermedades visuales no presentan síntomas.