Gerencia y Liderazgo
Señala que también es clave incorporar herramientas de protección, como un seguro, que no solo respalde ante imprevistos, sino que también permita construir una base financiera hacia el futuro.
En ese contexto, comparte algunas recomendaciones para lograr una mejor organización financiera sin perder flexibilidad en el camino:
1. Póngase un sueldo, aunque nadie se lo dé: defina un monto promedio mensual que pueda asignarse. Esto ayuda a mantener la estabilidad en sus gastos, incluso cuando sus ingresos fluctúan.
2. Haga que sus meses buenos trabajen por los meses flojos: destine parte de los ingresos más altos a un fondo de respaldo que le permita cubrir períodos de menor actividad sin afectar su estilo de vida.
3. Divida sus ingresos por objetivos, no por impulso: separar el dinero en categorías claras como gastos fijos, ahorro, inversión y metas personales permite tener mayor control y evitar desorden.
4. Ordénese con fechas, no solo con montos: calendarizar pagos y anticipar necesidades de liquidez ayuda a organizar mejor el flujo de dinero y evitar atrasos.
5. Ahorre desde el inicio, no al final del mes: definir un porcentaje fijo para el ahorro desde que recibe ingresos permite construir disciplina financiera, incluso en meses variables.
6. Incluya protección dentro de su planificación: incorpore herramientas como el seguro para su empresa que permita proteger su inversión, o un seguro de vida que además de proteger a la familia ante imprevistos, puede generarle un respaldo económico a largo plazo, especialmente un seguro ahorro devolución.
“Trabajar de manera independiente ofrece flexibilidad, pero también exige disciplina. Tener un plan financiero no solo permite ordenar el presente, sino también proyectar el futuro con mayor tranquilidad”, añade Uribe.
Recalcó que es clave promover una cultura financiera consciente, donde emprender no solo implique generar ingresos, sino también saber administrarlos de forma sostenible en el tiempo.
Para quienes trabajan de manera independiente, el principal desafío no siempre es cuánto ganan, sino cómo administran ese dinero cuando deben responder a gastos fijos como vivienda, alimentación, educación, salud o movilidad. Sin una estructura clara, incluso los meses con mayores ingresos pueden terminar generando desbalance.