Economía
Periodista
mninahuanca@editoraperu.com.pe
–Estaríamos felices si solo fuera un desafío, pero simultáneamente hay muchos retos. El tema de seguridad es complicado porque hay actores que quieren abusar del comercio exterior para realizar contrabando y dañar a las sociedades.
Las aduanas, en las fronteras, son las autoridades para bloquear este tráfico ilícito, por lo que es una misión integral e importante de la administración aduanera.
Pero también hay un tema legítimo de facilitar el comercio, porque nuestras economías dependen de esa actividad como un motor de crecimiento y tenemos la obligación de distinguir entre el tráfico lícito, que merece ser facilitado; y la parte problemática, que debe parar.
–Además de recaudar…
–Esa es otra obligación que debemos hacer apropiadamente, porque muchos Estados dependen de las recaudaciones aduaneras como una fuente importante para financiar los servicios públicos.
La aduana tiene que balancear esos objetivos paralelos considerando el ámbito complicado en que está funcionando, con actores diversos y cadenas de suministros que siguen siendo complejos con el fin de que la comunidad comercial contribuya a que el tráfico sea de bajo riesgo y podamos servir al público de la manera que esperan.
–Para eso se necesita cooperación mutua...
–Exacto, porque es imposible para un actor entender el ámbito entero. Se tienen que comprender las experiencias de las administraciones aduaneras de otros países para conocer cuáles son los actores y los riesgos legítimos e ilegítimos, con el fin de poder hacer las distinciones necesarias en la frontera.
–Perú está en una posición geográfica estratégica y hace poco más de un año se inauguró el megapuerto de Chancay, una infraestructura importante para el comercio regional, ¿cómo se observa el trabajo que se realiza en este sector?
–Cierto, Perú está en una posición particular porque es un hub de tráfico del comercio internacional por mucho tiempo y siempre habrá un desafío de identificar o entender el ámbito operacional y los flujos legítimos.
Para poder posicionarse como un país que siga siendo integral en ese tráfico internacional hay que tener relaciones estrechas y un entendimiento mutuo con la comunidad comercial con el fin de que las aduanas puedan planificar sus operaciones y adaptarse a lo que está pasando y va a pasar.
Pero también tiene que entender el crecimiento, la evolución del comercio legítimo y dar apoyo a esos actores legítimos para que puedan cumplir con las normas y requisitos que tenemos como aduanas, porque el cumplimiento es fundamental para el manejo y la administración del comercio exterior.
Si estuviéramos en un mundo donde las transacciones de alto riesgo fueran 40% o 50% del total sería imposible mantener el sistema, dependemos de la motivación positiva del sector comercial para reducir los riesgos, porque ellos tienen los mismos intereses que tenemos nosotros en contar con un sistema que opere bien y fluya con agilidad.
–Un trabajo conjunto con los actores privados…
–Debemos tener una asociación y un diálogo constante con los actores privados para que nos ayuden porque ellos son los dueños de las cadenas de suministros. Además, consideremos lo que debemos hacer como administraciones estatales para modernizar y mejorar las operaciones aduaneras.
–¿Cuánto más compleja se vuelve la tarea de las administraciones aduaneras ante el mayor movimiento comercial?
–Sigue siendo complicado porque particularmente cuando pienso en las experiencias que ganamos a través de la pandemia vemos una reconfiguración de las cadenas de suministros. Esos modelos en el sector privado están cambiando y nosotros tenemos que evolucionar al lado de esos cambios, para adaptarnos y anticipar lo que se va a requerir operacionalmente por parte de las aduanas en el corto, medio y largo plazo.
Cifra
38.2% crecieron las exportaciones en febrero de este año, debido a los mejores precios, destacó el BCR.