• MARTES 28
  • de abril de 2026

Opinión

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Reflexiones

La educación como motor de la producción


Editor
María Esther Cuadros

Ministra de Educación

 
 
 
 

He podido constatar, en distintos institutos de educación superior tecnológica del país, cómo los propios estudiantes presentan proyectos con un fuerte componente tecnológico y un nivel de calidad que evidencia el enorme potencial del talento joven cuando recibe una formación pertinente. Esto confirma que en el Perú no faltan capacidades, sino rutas claras que conecten la formación con oportunidades reales, algo que el actual gobierno tiene claro.

Por ello, desde 2024 impulsamos la transitabilidad, entendida como el reconocimiento de los aprendizajes técnicos adquiridos por los estudiantes en la secundaria. Este proceso permite que dichos saberes sean validados por institutos y centros de formación, facilitando la obtención de títulos de auxiliares técnicos, certificaciones que abren puertas para el empleo y en el emprendimiento.

Durante el Primer Encuentro Nacional “Formación para el desarrollo productivo” señalé que el país atraviesa un momento decisivo. No estamos hablando de un diálogo abstracto sobre educación, sino de cómo generamos oportunidades reales para la población. Aprender abre puertas, pero esas puertas deben conducir a espacios productivos donde ese aprendizaje tenga sentido y retorno.

Las proyecciones de inversión hacia 2026, que podrían superar los 20,000 millones de dólares en obras con impacto directo en la producción, el empleo y el desarrollo regional, convierten este desafío en urgente. Proyectos estratégicos como Chavimochic, Majes-Siguas, Chinecas y muchas más requerirán capital humano calificado. Sin talento formado con pertinencia, estas inversiones no lograrán su máximo impacto en productividad y empleo de calidad.

Estoy convencida de que el crecimiento no ocurrirá por sí solo si no resolvemos un tema de fondo como la productividad, estrechamente vinculada con la capacitación y la formación adecuada del talento humano. Por eso, la articulación entre educación, producción, trabajo y desarrollo no es un discurso deseable, sino una necesidad impostergable.

Desde el Gobierno asumimos esta responsabilidad en coordinación con las demás carteras y con el sector empresarial. Este esfuerzo debe sostenerse en el tiempo, con continuidad y compromiso intersectorial, para que el Marco Nacional de Cualificaciones y la transitabilidad se conviertan en herramientas reales de desarrollo para miles de jóvenes.