Suplemento “Variedades”: exposición en el Callao celebra al Quijote de la Mancha (crónica)
José Vadillo Vila
Periodista
El caballero de la triste figura está hecho de tornillos machimbrados y bujías salvadas del olvido. Ahora va sobre su jamelgo demacrado, impreso en un mazo de cartas. Con la barba entrecana y armadura reciclada, reposa en llaveros. Y más cachetón y con bigotillos, tiene versión de Cantinflas, joven.
Adaptado y adaptable es el personaje creado por Miguel de Cervantes Saavedra, y publicado en 1605. “Con el Quijote sucede lo mismo que con la Biblia: la gente no lo ha leído, pero conoce a los personajes. Este libro dejó un impacto gigante en la humanidad, en la cultura popular”, recuerda el historiador Juan Augusto Fernández Valle.
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Los casi 300 objetos de la exposición “Miguel de Cervantes y don Quijote de la Mancha en el Callao”, que se presenta en el Museo de Historia y Arte del Callao, pertenecen a Fernández Valle. Completan la muestra pinturas, esculturas, grabados y libros antiguos.
“El impacto de Don Quijote en la sociedad ha sido muy fuerte. Inspiró toda la literatura hispanoamericana, también cómics, el cine, la comida, el derecho, las costumbres, los valores… la cultura. La novela es fundacional, la escribió Cervantes en una época en la cual el español era un idioma en transición. Y al haber compilado tantas palabras, es la base de nuestro idioma”, dice el historiador.
El alma de “Alonso Quijano” debe habitar en él. Abrazó esta pasión por el personaje cuando era adolescente y sus padres le regalaron un ejemplar del Quijote para escolares. “Pensé que iba a ser aburrido como el Mío Sid, pero me pareció divertido. Y quería saber más”. Así, en tiempos sin Google, empezó a encontrar objetos (pinturas, esculturas, miniaturas, souvenirs, etcétera), documentos o libros inspirados en el Quijote.
Han sido treinta años de recolección y ahora suman casi un millar los objetos que atesora en su departamento de San Miguel, donde hasta los muebles tienen que ver con el personaje. Ahí moran el caballero de la triste figura multiplicado a la ene y el historiador. No hay espacio para otros seres. Ni otras ficciones. Y no hay en el Perú otro coleccionista afiebrado por el Quijote como él.
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En la primera parte de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha se menciona al Perú. Fernández Valle lo aclara: “el Perú está mencionado en casi todos los libros de Cervantes. Él veía a los peruleros ricos que retornaban a España. Solicitó cuatro veces un cargo en el virreinato del Perú y se lo negaron. En sus libros habla de América como una tierra maravillosa. Él quería ir al Perú a hacer plata y regresar.”
¿Qué siglo es el del Quijote? Todos.
El bailarín ruso Rudolf Nureyev le dio movimiento a la historia del Quijote transformándola en una coreografía aclamada.
Richard Strauss lo convirtió en un poema sinfónico. Cuando llegaron los tiempos que el sonido venía empaquetado en vinilos, en los sesenta, el ingenioso hidalgo se convirtió en musical; luego, Man of La Mancha saltó a la pantalla grande con Peter O’toole como un cejitriste Quijote, y Sophia Loren, como una Aldonza inspirable.
También tuvo su versión para niños y en dibujos animados. Y los Cinco Latinos, con Estela Raval a la cabeza, narraron a su manera las aventuras cabalgadas sobre Rocinante. Un álbum fotográfico recuerda que Oswaldo Cattone y su elenco fueron aclamados en escenarios miraflorinos con su propia versión, hacia 1979.
Hay fósforos, muñecos de porcelana y de articulaciones movibles, dedales… en fin, los homenajes son mundiales: billetes en Cuba, cerámica de Ayacucho y Cusco, referencias bibliográficas de principios del siglo XIX. Claro, la novela cabalgó entre virreyes y caudillos.
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La novela de Cervantes se publicó en Madrid, en 1605, y llegó al Perú casi inmediatamente, a través del puerto del Callao, tanto en su edición original como en las ediciones piratas que ya circulaban en esa época, ediciones portuguesas, francesas. Desde el primer puerto se reparte y se genera su gran impacto.
Dos años después, en 1607, se ofrece la primera escenificación en América: en Pausa, pueblo de mineros y comerciantes, de Ayacucho. Se representó la obra con el pretexto de la llegada del virrey, el marqués de Montesclaros.
El historiador ha investigado. Dio con una crónica sobre la escenificación ayacuchana de 1607. En Pausa aparecerán y desaparecerán estas representaciones hasta el siglo XIX, cuando se masifica y se asume como “una curiosidad cervantina”, dice Fernández, quien investiga el tema para su tesis doctoral.
Ha hallado fotografías sobre estas representaciones del Quijote, correspondientes a 1935 y 1953. Está contrastando esa información con otros documentos que corroboran, por ejemplo, el juicio que le hicieron al corregidor, quien se gastó los impuestos recaudados en hacer la actuación de Don Quijote. El próximo año, Fernández disertará sobre estos hallazgos en la Universidad de Navarra, España, donde están muy interesados en la representación ayacuchana del ingenioso hidalgo.
“Los personajes de Don Quijote tienen dos cosas: son muy plásticos, y el libro es como un libreto, muy teatral”, explica Fernández. Por ello es fácil representarlo. Solo falta imaginación.
Datos:
- La exposición “Miguel de Cervantes y don Quijote de la Mancha en el Callao” va en el segundo piso del Museo de Historia y Arte del Callao (Av. Manco Cápac 174, zona monumental del Callao).
- Abierto al público hasta el 3 de mayo, de martes a domingo, de 9 a. m. a 5 p. m. Ingreso libre.
???? ??Un “retablo” que nos une. La cultura peruana se luce en Argentina, en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires (Filba), donde nuestro país es el invitado de honor. Mira las fotos aquí https://t.co/k07hBfg8oapic.twitter.com/9ZTxYMDguz