Violencia en la infancia eleva riesgo de abuso en pareja
Estudio revela que presenciar violencia interparental aumenta la probabilidad de sufrir violencia psicológica y sexual en la adultez.
La investigación analizó datos de más de 14,000 mujeres de entre 15 y 49 años. El 51,5% reportó haber sufrido violencia de pareja, mientras que el 43,8% presenció agresiones en su entorno familiar durante la niñez.
Los resultados muestran que crecer en un entorno de violencia interparental incrementa en un 25% la probabilidad de sufrir maltrato psicológico —como insultos o humillaciones— en comparación con quienes no vivieron esta experiencia.
El riesgo es aún mayor en casos de violencia sexual, donde la probabilidad de sufrir estas agresiones casi se duplica.
La directora de la carrera de Psicología de la USIL, Claudia Cortez, explicó que la exposición temprana a conflictos constantes actúa como un modelo de aprendizaje conductual, en el que la agresión se percibe como un método para resolver problemas.
“El afecto se vincula erróneamente con el control o la inestabilidad emocional debido a la familiaridad con dinámicas de hipervigilancia, lo que dificulta construir relaciones basadas en el respeto y la equidad”, precisó.
Asimismo, indicó que estos patrones suelen reforzarse con creencias como “el sacrificio por amor” o “la justificación del agresor”, que surgen de vínculos inseguros y, en muchos casos, de experiencias traumáticas.
El estudio también identificó que las mujeres que crecieron en entornos vulnerables presentan mayores niveles de ansiedad, depresión y baja autoestima, factores que incrementan su exposición a relaciones de control.
Persisten barreras
En el Perú, la violencia psicológica supera el promedio de América Latina, con impactos en la salud mental y en las condiciones socioeconómicos de las víctimas.
Las cifras son más altas en regiones del sur como Puno (61,2%), Apurímac (60,6%) y Cusco (58,4%), donde persisten creencias y prácticas patriarcales, así como desigualdades estructurales y discriminación de género.
El análisis revela que las mujeres que sufren violencia física y sexual de manera simultánea tienen hasta un 30% más disposición a buscar ayuda en instituciones públicas debido a la gravedad de las lesiones.
Sin embargo, Cortez advirtió que las víctimas suelen enfrentar barreras psicológicas profundas para romper el círculo de violencia. Entre ellas, la dependencia emocional y socioeconómica, el estigma y el juicio social, y la minimización del daño.
“La más crítica es la indefensión, ya que la víctima pierde autonomía al creer que cualquier esfuerzo que realice será en vano”, afirmó.
Frente a este panorama, los investigadores subrayan la necesidad de fortalecer programas de intervención, educación, prevención y detección temprana de la violencia en el hogar.
También recomiendan reducir las barreras lingüísticas y de alfabetización en los servicios de salud y justicia para mejorar la atención a las víctimas.
El estudio fue realizado por el investigador de la USIL Anthony Copez Lonzoy, con la colaboración de Juan Bazo Álvarez, Miguel Ipanaqué Zapata, Janina Bazalar Palacios, Elizabeth López Rivera, Elaine Flores Ramos.
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