• JUEVES 30
  • de abril de 2026

Editorial

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Warmi Ñan, 25 años

El rol cumplido por Warmi Ñan durante estos 25 años, sin duda, es destacable. Miles de mujeres y familias han encontrado en sus servicios protección y una oportunidad para reconstruir sus vidas.

Se trata de un esfuerzo colectivo que ha involucrado al Estado, a las fuerzas políticas y a la ciudadanía, en consonancia con una tendencia global que colocó la defensa de la dignidad humana en el centro de la acción pública. Así, más allá de las diferencias ideológicas, esta tarea se consolidó como una política de Estado, sostenida a lo largo del tiempo por sucesivos gobiernos.

En este camino, no solo se han aprobado normas y estrategias; también se han asignado recursos y fortalecido instituciones capaces de brindar respuestas concretas a quienes más lo necesitan.

En este esfuerzo destaca el Programa Nacional Warmi Ñan, del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables, que acaba de cumplir 25 años de labor ininterrumpida, consolidándose como uno de los pilares de la prevención, atención y protección frente a la violencia en el país.

A lo largo de este cuarto de siglo, Warmi Ñan ha evolucionado con una visión integral y centrada en la víctima. Su principal emblema, los Centros Emergencia Mujer y Familia, suma actualmente 434 establecimientos a escala nacional. De ellos, 185 funcionan dentro de comisarías durante las 24 horas, garantizando una respuesta inmediata.

A ello se suma la Línea 100, un servicio esencial que las 24 horas del día escucha y articula respuestas ante situaciones de violencia. Su atención en castellano, quechua, aimara y awajún refleja el compromiso del Estado con una intervención inclusiva y culturalmente pertinente.

El programa también ha desarrollado herramientas fundamentales para la protección de las víctimas. Los 29 Hogares de Refugio Temporal brindan seguridad, alojamiento, alimentación y atención integral a mujeres y a sus hijos, al tiempo que promueven su autonomía y la reconstrucción de sus proyectos de vida. Asimismo, los 68 Servicios de Atención Rural permiten llegar con pertinencia cultural a zonas alejadas y a pueblos indígenas.

Asimismo, la Asistencia Económica destinada a hijos y personas dependientes de víctimas de feminicidio constituye un apoyo fundamental para garantizar la continuidad de sus estudios, promover su desarrollo integral y brindarles mejores oportunidades de futuro.

El rol cumplido por Warmi Ñan durante estos 25 años, sin duda, es destacable. Miles de mujeres y familias han encontrado en sus servicios protección y una oportunidad para reconstruir sus vidas. Precisamente por ello, y frente a los altos niveles de violencia que aún persisten en nuestra sociedad, esta lucha debe seguir fortaleciéndose.

El futuro del Perú debe construirse sobre la base del respeto y la convivencia pacífica. Erradicar la violencia es una condición indispensable para construir una sociedad más justa y verdaderamente humana.