• VIERNES 1
  • de mayo de 2026

Opinión

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APROXIMACIONES

Más allá de los Cyber Days

La verdadera transformación digital del país también ocurre en cada venta cerrada desde un celular.


Editor
Jose Eduardo Espinoza Zúñiga

Mg. en Marketing digital, docente de la USIL


 
El contraste no es menor. Según la Cámara de Comercio de Lima, eventos como los Cyber Days pueden movilizar cientos de millones de soles en ventas en pocos días, consolidando el crecimiento del comercio electrónico formal en el país. Sin embargo, este ecosistema representa solo una parte del comercio digital real.

En paralelo, el Perú cuenta con más de 27 millones de usuarios de internet y más de 24 millones de usuarios activos en redes sociales, lo que equivale a más del 70% de la población. Este nivel de conectividad ha permitido que plataformas como WhatsApp, Facebook, Instagram y TikTok se conviertan en canales de venta masivos, especialmente para pequeños negocios.

De hecho, el 61.3% de los consumidores peruanos ya utiliza redes sociales como parte de su proceso de compra, lo que confirma que el comercio digital no se limita a marketplaces o páginas web, sino que ocurre, en gran medida, dentro de entornos informales.

Este fenómeno cobra mayor relevancia si se considera que, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística e Informática, más del 70% de la población económicamente activa trabaja en condiciones de informalidad. En este contexto, la digitalización no ha formalizado la economía, pero sí la ha transformado: ha trasladado gran parte de la actividad comercial a entornos digitales accesibles y de bajo costo.

Desde una perspectiva teórica, este proceso puede explicarse a través del marketing relacional, donde la confianza se construye mediante la interacción directa entre vendedor y cliente. A diferencia del comercio electrónico tradicional basado en plataformas, reputación de marca y sistemas de pago, en la informalidad digital la decisión de compra depende de factores como la rapidez de respuesta, la cercanía y la recomendación social.

Asimismo, se evidencia un proceso de desintermediación. Como plantean los modelos clásicos de marketing, la tecnología permite eliminar intermediarios y conectar directamente la oferta con la demanda. En el caso peruano, esta lógica se ha intensificado: un mensaje por WhatsApp, una historia de Instagram o un video en TikTok pueden cerrar una venta sin necesidad de una infraestructura formal.

Sin embargo, esta evolución también plantea una paradoja. Mientras
campañas como los Cyber Days reflejan un avance en la sofisticación del comercio digital formal, una parte significativa del mercado opera bajo reglas distintas: sin facturación, sin logística estructurada y, en muchos casos, sin bancarización.

Para las empresas formales, esto implica un cambio profundo en el entorno competitivo. Ya no se trata únicamente de competir en precio o posicionamiento dentro de plataformas digitales, sino de enfrentar a una red amplia de microemprendedores altamente flexibles, con costos operativos bajos y una capacidad de adaptación inmediata.

En este escenario, el consumidor peruano también redefine su comportamiento. Más allá de aprovechar ofertas en eventos masivos, combina experiencias: puede comprar un electrodoméstico en un Cyber Day y, al mismo tiempo, adquirir productos cotidianos mediante redes sociales, guiado por recomendaciones, cercanía o conveniencia.

El reto para el marketing digital en el Perú es claro: entender que el comercio electrónico no es un sistema único, sino un ecosistema híbrido. Uno que combina grandes campañas estructuradas con dinámicas informales que crecen al margen, pero con un impacto cada vez mayor.

Porque mientras los Cyber Days muestran el potencial del e-commerce formal, la verdadera transformación digital del país también ocurre, silenciosamente, en cada mensaje enviado, en cada historia publicada y en cada venta cerrada desde un celular.