• DOMINGO 3
  • de mayo de 2026

Opinión

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Pusi: historia, dolor y esperanza viva

No es solo una localidad más del altiplano; es mudo testigo de la rebelión de Juan Bustamante.


Editor
Fernando Chuquipiunta Machaca

Docente


Ubicado en un paraje natural de singular belleza, a orillas del lago Titicaca, Pusi cautiva con sus paisajes y legado ancestral. Entre sus joyas naturales y geológicas destacan las salitreras de Chullunquiani (Muni), la playa de Escallani, los cerros tutelares Lloq’amalla y Licas, así como la catarata de Llapas. Además, posee importantes canteras de yeso, cal y arcilla, así como un yacimiento de mármol y petróleo en la comunidad de Jatun Ayllu (Pirín).

Sobre este último, el historiador Juan Luis Ayala Loayza relata que el petróleo de Pirín fue explotado inicialmente por una empresa chilena, que abandonó la zona al inicio de la Guerra del Pacífico (1879). Décadas más tarde, entre 1945 y 1950, el Estado reactivó su exploración mediante la International Petroleum Company, confirmando la existencia de crudo, aunque actualmente solo fluye agua con residuos minerales que los pobladores usan de forma artesanal para el alumbrado.

Juan Bustamante Dueñas nació en Vilque (Puno) el 24 de junio de 1808 y murió asesinado brutalmente en la plaza de Armas del distrito de Pusi (Huancané) el 3 de enero de 1868 por orden del subprefecto de Azángaro, Andrés Recharte. Su vida, marcada por la entrega al servicio de los más vulnerables, lo convirtió en una de las figuras más notables del siglo XIX en el altiplano.

Juan Bustamante fue un hombre polifacético: luchador social, militar, viajero, político, escritor y comerciante. Fue elegido dos veces diputado por la provincia de Lampa, desde donde defendió con firmeza los derechos de los pueblos indígenas de Puno y, en particular, de Huancané, en una época republicana en la que persistían las estructuras de explotación heredadas del coloniaje. Su compromiso con las comunidades originarias fue absoluto: no solo denunció abusos y atropellos, sino que también asumió directamente la conducción del levantamiento campesino en Puno, lo que le valió ser reconocido con el simbólico nombre de Túpac Amaru III.

Participó en la defensa de la patria durante el Combate del 2 de mayo de 1866, en el Callao, contra la escuadra española. Posteriormente, lideró movimientos de masas campesinas en Huancané y en diversas provincias, enfrentándose a los terratenientes y a las autoridades cómplices de la opresión. Fue además fundador de la Sociedad Amigos de los Indios, una organización pionera en la defensa de los derechos indígenas, con la que buscó abrir caminos de justicia y equidad social.

Su vida se extinguió tras múltiples combates durante la rebelión de Huancané (1866-1868). Sin embargo, su muerte no significó el final de su causa: su sacrificio lo elevó a la categoría de mártir de los Andes, símbolo de resistencia y justicia social. Juan Bustamante Dueñas permanece en la memoria colectiva como un visionario que entregó su vida por la dignidad de los pueblos originarios y cuya figura ilumina, hasta hoy, las luchas por un Perú más justo e inclusivo.

El historiador Leonidas Cuentas Gamarra, en su obra Huancané. Enfoque: antropológico, social y económico, describe a Pusi como “la tierra de promisión del oro negro, mudo testigo de la rebelión de Juan Bustamante, acallada en los raquíticos brazos de un viejo kolli que el visitante contempla con asombro”. Retrata a su gente como hospitalaria y generosa, aunque sumida en una aparente calma que podría ser transformada si algún día el petróleo de Pirín despierta el destino dormido de la región.

El distrito ha sido cuna de importantes figuras culturales. Destaca David Román Ascuña, nacido en Pusi el 10 de febrero de 1968, autor de una vasta producción literaria que incluye: Cantos a Pusi, Olas del Titicaca, Así canta Huancané; Desafío escolar, Juegos tradicionales para el buen vivir, Misk’i takiyninchiskuna-Nuestras dulces canciones, La sabiduría ancestral altiplánica, y Pusi, tierra milenaria y bastión de la rebelión de Juan Bustamante.

Su obra es un puente entre la historia oral, la literatura y la pedagogía cultural, consolidando el sentido de identidad y pertenencia de las nuevas generaciones.

Pusi no es una localidad más del altiplano; es un territorio cargado de historia, dolor, rebeldía y esperanza. Su riqueza natural, su legado heroico y su vibrante tradición cultural lo convierten en una pieza clave del mosaico histórico de Huancané. Desde sus canteras y cataratas hasta el grito silente de sus mártires, Pusi continúa siendo una tierra que espera despertar, no solo con el petróleo de sus entrañas, sino también con la fuerza de su memoria colectiva.