• DOMINGO 3
  • de mayo de 2026

Opinión

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REFLEXIONES

Guamán Poma de Ayala


Editor
Rubén Quiroz Ávila

Presidente de la Sociedad Peruana de Filosofía, profesor universitario


Al igual que la estrategia de Garcilaso, Guamán Poma reubicó la historia andina en la historia global. Porque lo que estaba sucediendo en el Perú colonial era una traición al plan de persuasión y salvación de las almas, a causa de los vicios y las distorsiones morales que no representaban las bases esenciales del cristianismo. Había un conjunto de individuos avariciosos y egoístas que convertían el virreinato en un infierno. Sostiene, horrorizado, que la estructura colonial crea un monstruo desatado que devora los principios básicos de convivencia cristiana occidental.

Bajo su enfoque, la inmoralidad y corrupción requieren ser combatidas, por ello exige un regreso al orden extraviado. Así, arguye estratégicamente, la brutal colonización no se justifica más: los andinos son parte de la historia y lo que sucedió no fue una Conquista sino un reencuentro cultural.

Por eso no criticó la Conquista, hecho que era inevitable por ser parte del gran mapa providencialista que el autor andino defendía. En esa lógica, para mantener la consistencia de la gobernanza, propuso un “buen gobierno” para restaurar el orden que los agentes españoles estaban alterando. De ese modo, postula una administración conjunta. Para algunos estudiosos, esto era una forma de mantener sus propios privilegios personales y familiares. Los miembros de las élites andinas tenían prerrogativas que querían seguir preservando. Claro, Guamán defiende esas ventajas grupales. Su objetivo es minimizar el impacto destructivo a través de la renegociación del poder, de modo que fueran consecuentes y obedientes aliados del Imperio español.

El “buen gobierno” no implicaba el regreso del poder a los descendientes incas, sino una alianza pactada con el conquistador. Buscaba evitar que se delegara todo el control a administradores inmorales que estaban faltando al diseño divino. Por lo tanto, se traza una complejidad mayor en las hipótesis sobre el Perú imaginado en el siglo XVII. Algunos lo consideran el punto inicial del indigenismo, o una lectura panandina diferente a la defensa incaica a ultranza de Garcilaso. Es fundamental notar que los indigenismos no son iguales; tienen diversos subrayados y consecuencias y agendas distintas. Algunos son muy puristas, llegando incluso a la racialización. Muchos son ficticios o inexistentes, fabricados para usos políticos. Otros detectan una ruta de reivindicación indígena con consecuencias decoloniales.

En todo caso, Guamán utiliza, con habilidad retórica y consistencia ideológica, las herramientas occidentales para denunciar el abuso colonial y a la vez mostrarnos un inventario histórico de esa aún irresuelta tensión cultural.