• LUNES 4
  • de mayo de 2026

Ciencia y Tecnología

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TECNOLOGÍA AVANZADA

Investigando la salud en el espacio profundo

La científica peruana Ela Wendy Contreras Panta trabaja en el proyecto AVATAR de la NASA investigando cómo los vuelos espaciales afectan el sistema inmune de los astronautas.


Editor
María Fernández Arribasplata

Periodista

mdfernandez@editoraperu.com.pe


Para ello se llevaron a cabo una serie de experimentos científicos a bordo de la nave Orión, uno de ellos fue el proyecto AVATAR (Respuesta Análoga a los Tejidos de un Astronauta Virtual) el cual emplea la tecnología de “órganos en chip”.

Se trata de dispositivos del tamaño de una memoria USB que contienen tejido de médula ósea desarrollado a partir de células de los astronautas de Artemis II. La médula ósea es responsable de la producción de glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas. Esto la convierte en una muestra ideal para diagnosticar enfermedades y evaluar la respuesta del sistema inmune.

Precisamente, la científica peruana Ela Wendy Contreras Panta –quien actualmente labora en el Instituto Wyss de la Universidad de Harvard– forma parte del equipo que lidera esta investigación.

En entrevista con El Peruano, Contreras Panta explica que adaptaron la tecnología de médula ósea en chip para que sea compatible con las limitaciones de carga y condiciones de vuelo.

“Estos dispositivos chiquitos los colocamos en una mini incubadora y contaba con un sistema cerrado de perfusión para mantener las células vivas a 37°C. Los astronautas solo supervisaban el estado de la batería mediante indicadores luminosos. Ha sido un trabajo arduo de 2 años con bastantes ensayos y errores”, detalla.

Para la NASA comprender cómo responden estas células en el espacio a través de estos “órganos en chips” puede aportar información relevante para proteger la salud de los astronautas en futuras misiones al espacio profundo.

“A medida que viajemos más lejos y permanezcamos más tiempo en el espacio, la tripulación tendrá acceso limitado a atención médica clínica in situ. Por lo tanto, será fundamental comprender si cada astronauta tiene necesidades de atención médica únicas y específicas, para poder enviarles los suministros adecuados en futuras misiones”, detalló Lisa Carnell, directora de la división de Ciencias Biológicas y Físicas de la NASA.

Resultados prometedores

Tras el regreso de la tripulación, los investigadores examinarán cómo el vuelo espacial afectó a los chips de médula ósea mediante la secuenciación de ARN de células individuales.

Para la NASA, esta investigación podría proporcionar información crucial sobre cómo responde cada astronauta a las condiciones únicas del espacio y contribuir al desarrollo de contramedidas y kits médicos personalizados para futuras misiones.

Incluso, podría contribuir a avances en pruebas de medicamentos más seguras y rápidas, y en medicina personalizada en la Tierra.

Todavía para inicios del próximo año se planea tener los primeros resultados, indica la investigadora peruana. Uno de los objetivos sería demostrar que los cambios en los chips son similares a los cambios reales en los astronautas.

“Lo que se busca es demostrar con este estudio que los cambios que observamos en esas muestras de sangre que obtuvimos después que han regresado los astronautas de la misión sean similares a los cambios que observamos en los dispositivos. Si los cambios son similares, pues es una prueba de que esta tecnología puede ayudar y puede ser reproducible para otras misiones, incluso a Marte”, concluye la científica.

Dato

Los chips viajaron junto a la tripulación de Artemis II durante 10 días alrededor de la Luna.