• JUEVES 7
  • de mayo de 2026

País

FOTOGRAFIA

Mamá resiliente: Flor Tangoa transformó su discapacidad en un motor para salir adelante

Amparada en la fe, esta madre coraje ha logrado superar las adversidades de la vida y hoy sigue adelante, gracias al Programa Contigo del Midis y al amor de sus hijos.

Flor es madre de 2 hijos: Cristian (24 años), estudiante de SENATI y Amós (16 años), estudiante de cuarto de secundaria. Ha asumido con resiliencia los desafíos que marcaron su camino, pero nunca su espíritu. Desde muy joven la vida le presentó duras pruebas: a los 15 años comenzaron los primeros dolores, iniciando lo que ella misma describe como su “vía crucis”.

A los 17 años ingresó a estudiar enfermería técnica, impulsada por el deseo de servir a los demás. Sin embargo, durante sus estudios enfrentó un momento difícil, notó sangrado en su pecho y los médicos le advirtieron sobre la posible existencia de cáncer. A pesar del miedo, su fe fue más fuerte. Siempre confió en que Dios tenía la última palabra. Finalmente, fue diagnosticada con fibroadenomas y siguió el tratamiento correspondiente.


Algunos años después y por recomendación médica, quedó embarazada. La maternidad se convirtió en una de sus mayores motivaciones para seguir luchando. A los 29 años recibió otra dura noticia: le diagnosticaron diabetes y necesitó múltiples transfusiones de sangre. Más adelante, también le detectaron leptospirosis. Aun así, nunca dejó de aferrarse a su fe y a su fortaleza interior.

A los 42 años vivió uno de los momentos más difíciles de su vida, un accidente con aceite caliente provocó la pérdida de una pierna. Este hecho la llevó a tocar fondo, al punto de intentar quitarse la vida en dos ocasiones. Sin embargo, logró levantarse gracias a su fe y su Biblia —que se convirtió en su guía— y el apoyo incondicional de sus padres y sus hijos.

El proceso de adaptación no fue fácil. Aprender a usar muletas implicó caídas y frustraciones, pero también determinación. Se caía, se levantaba y, aunque evitaba que otros la vieran en sus momentos más vulnerables, por dentro se repetía que debía ser fuerte. Aprendió a darse ánimo a sí misma y a no rendirse.


Poco tiempo después, llegó a su vida Víctor, un trabajador de la oficina Municipal de Atención a la Persona con Discapacidad (OMAPED), quien también formó parte de su proceso para seguir adelante. Recibió una silla de ruedas que transformó su vida. Para ella, la silla de ruedas no es una limitación, sino sus nuevas “piernas”, con ella cocina, lava, baila y mantiene su independencia.

Flor se siente profundamente agradecida con el Programa Nacional Contigo del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social, ya que marcó un antes y un después en su vida y en la de su familia. 

Este apoyo ha sido clave en momentos críticos, especialmente durante su hospitalización, cuando no tenía recursos para cubrir sus gastos médicos. Recuerda con emoción el día en que recibió por primera vez la ayuda económica para sus medicamentos: lloró de alegría y agradeció a Dios, convencida de que todo llegaría en el momento perfecto. Además, valora el grupo humano que ha encontrado ahí, las capacitaciones constantes, y el espacio donde comparten, ríen y se apoyan mutuamente.

Hoy, a los 46 años, vive con una filosofía clara: la discapacidad no la define ni la limita. Cree firmemente que “somos discapacitados, pero no incapacitados”. Está convencida de que todas las personas tienen ideas, sentimientos y capacidades para salir adelante. Agradece lo que tiene: su inteligencia, sus manos y su capacidad de valerse por sí misma. No se queja, porque confía en que Dios sabe por qué hace las cosas y cómo sostenerla en cada etapa.

En la actualidad, aplica inyecciones y realiza trabajos de enfermería técnica, la carrera que estudió.

Su mensaje a las mujeres y madres del programa es claro y poderoso: todo en la vida tiene solución, excepto la muerte. Por eso, invita a no rendirse, a no desanimarse y a seguir adelante con fe. Considera que Dios siempre dará la sabiduría necesaria para continuar el camino.

Programa que cobija

Así como ella, cientos de mujeres del Programa Contigo en todo el país tienen una historia de vida que contar, como persona que enfrenta la vida con una discapacidad severa, como cuidadora o como parte de la red de apoyo de este gran grupo humano.  


“De las mujeres usuarias del programa, 18 178 son jefas de hogar y madres que sostienen a sus familias día a día con optimismo y mucho amor, sin reparar en sus limitaciones físicas”, afirma el director ejecutivo del Programa Nacional Contigo, Miguel Murillo Paredes. 

“A la fecha, Contigo ha logrado expandir su alcance territorial a 26 regiones del país, 196 provincias y cerca 1842 distritos, beneficiando a 142 771 personas con discapacidad severa en situación de pobreza, de los cuales 65 464 son mujeres, lo que representa el 45.85 % del total”, precisa el director ejecutivo. 

Contigo

- Contigo es un programa social del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social, que busca elevar la vida de las personas con discapacidad severa en situación de pobreza, ofreciendo el servicio de acompañamiento al usuario, a su hogar y a su comunidad, a través de una red de gestores en todo el país, y una pensión contributiva de 300 soles bimestrales.

- A través de la línea de intervención de acompañamiento contempla la formación de cuidadores de personas con discapacidad severa, acciones de contención emocional, tanto de usuarios como de cuidadores, y la asistencia técnica a nuestros aliados estratégicos para el desarrollo de acciones articuladas.

Lea también en El Peruano