• SÁBADO 9
  • de mayo de 2026

Opinión

FOTOGRAFIA
Reflexiones

Agroindustria y derecho: claves para generar valor

LUIS DIEZ CANSECO


Editor
Luis Diez Canseco

Decano de la Facultad de Derecho y Ciencias Humanas de la Universidad Tecnológica del Perú (UTP)


Esta actividad no puede ni debe entenderse como el simple proceso de siembra y recolección de recursos agrícolas. A ella se debe incorporar la transformación e industrialización; la conservación o, de ser el caso, el empaquetamiento; así como al final de la cadena, su distribución y comercialización. En suma, se trata de brindar valor agregado a los productos.

Todo ello supone la transformación de la producción del campo para generar riqueza, no solo en términos de ingresos para las empresas de todo tamaño y para el producto bruto interno (PBI), que es del 4.6%, aproximadamente; sino que impulsa la innovación y mejora la tecnología, además de que promueve la descentralización. Es más, posee un efecto multiplicador en lo que respecta a la calidad alimentaria de la población y consolida mejores estándares de vida. Ello se debe a que constituye un extraordinario mecanismo para la generación de empleo, particularmente en las zonas rurales. Según datos recientes, impacta positivamente en 4.3 millones de puestos de trabajo directos e indirectos.

El derecho acompaña a la agroindustria y es hacia donde se debe apuntar para que se robustezca. No se trata exclusivamente de que se celebren buenos contratos, se respeten los estándares laborales, fitosanitarias o medioambientales. Se trata de valorar y potenciar otras áreas del derecho como son, por ejemplo, la propiedad industrial.

Como es sabido, el Perú es líder mundial en lo que respecta a las uvas de mesa, paltas, arándanos, mangos, cacao, espárragos, café, alcachofas y mandarinas, por citar algunos ejemplos. En este sentido y con objeto de brindarles valor agregado automáticamente, se deberían incrementar las denominaciones de origen. Del mismo modo, se deben hacer esfuerzos para que se desarrollen y registren más variedades vegetales. Nuestro suelo y condiciones climáticas favorecen, sin la menor duda, ambas posibilidades.

Las marcas propias deberían desplegarse sistemáticamente en la agroindustria. Del mismo modo, es importante tener presente que las mejoras tecnológicas que se desarrollan en este sector pueden ser objeto de modelos de utilidad o incluso patentes. Ello se proyecta incluso al empaquetamiento.

Otro tema que debería ser tomado muy en cuenta se vincula con nuestra gastronomía. En efecto, el agro y la culinaria guardan relación directa. Debido a ello se deben promover las denominadas especialidades tradicionales garantizadas, o ETG, con objeto de promocionar nuestros limones y maíz.

Las posibilidades son infinitas. Impulsar estos aspectos contribuirá a que la producción y exportaciones aumenten no solo en cantidad, sino también en calidad.