Editorial
Como corresponde, los familiares de los ciudadanos involucrados fueron recibidos por el viceministro (e) de Relaciones Exteriores, a fin de canalizar sus preocupaciones y brindarles acompañamiento institucional.
Inmediatamente después, la Cancillería convocó al embajador de la Federación de Rusia para entregarle una relación de los casos registrados y reiterar el pedido de búsqueda e información sobre el estado de los connacionales.
Es importante recordar que la Constitución Política del Perú, en su artículo 118, establece que la prestación de servicios en fuerzas armadas extranjeras requiere autorización previa del Poder Ejecutivo. Este marco legal expresa con claridad la posición del Estado peruano respecto a la participación de ciudadanos nacionales en conflictos ajenos y reafirma el deber de las autoridades de velar por su protección.
En forma paralela, gracias a las gestiones de la embajada de Perú en Rusia, hasta el 5 de mayo retornaron al país 25 peruanos que acudieron en busca de apoyo. Todos ellos recibieron asistencia, alojamiento y acompañamiento para regresar de manera segura junto a sus familias.
Asimismo, la Cancillería confirmó el caso de un ciudadano peruano bajo custodia del Ejército ucraniano y viene realizando las coordinaciones para gestionar su pronto retorno al país.
En medio de la angustia y la incertidumbre de muchas familias, el Estado peruano no podía permanecer indiferente. La Cancillería tiene el deber de amparar a quienes atraviesan momentos de desesperación, actuando además como el canal más directo ante las autoridades rusas y ucranianas.
Esta situación obliga también a formular una advertencia clara, especialmente dirigida a los jóvenes. Existen organizaciones internacionales que ofrecen supuestas oportunidades laborales con promesas de elevados ingresos económicos, ocultando que el destino final puede ser el frente de combate. Ninguna oferta económica puede estar por encima de la vida y la seguridad personal.
Por ello, los familiares de los ciudadanos afectados deben continuar utilizando los canales formales para el seguimiento de sus casos; mientras corresponde a la Cancillería persistir en todas las acciones diplomáticas necesarias para lograr que cada peruano pueda regresar sano y salvo, evitando que más compatriotas vean comprometida su vida en un conflicto internacional ajeno a nuestra Nación.