Opinión

Estratega institucional
La respuesta es generacional. El Reuters Institute, en su informe de marzo pasado, advierte un cambio sísmico: los jóvenes ya no “buscan” la noticia, se topan con ella. Hemos pasado de un consumo intencional a uno incidental. Para el joven de 2026, la información aparece en su feed de Instagram o TikTok mientras busca entretenimiento. En este ecosistema, la conexión directa con las marcas institucionales se debilita, dejando espacio a formatos más naturales, espontáneos y cargados de emoción.
Es aquí donde el podcast emerge como el antídoto contra el contenido “plastificado”. Mientras que el 75% de los dircoms europeos admite estar huyendo de la saturación del contenido patrocinado, el audio ofrece una isla de autenticidad. En un mundo donde las fake news generan un ruido ensordecedor, la voz humana –sin filtros ni algoritmos– se convierte en un refugio de confianza, siempre que sea responsablemente utilizada.
En el contexto peruano, esta tendencia encuentra un terreno fértil y particular. Según el Estudio sobre Consumo Televisivo y Radial 2025 de CONCORTV, la radio sigue siendo relevante en el Perú con un alcance semanal del 67% en zonas urbanas y un promedio de escucha de tres horas diarias. Sin embargo, la migración digital es imparable: el 89% de los peruanos ya consume contenidos audiovisuales en redes sociales y un 52% accede a plataformas de streaming, cifras que superan ampliamente lo reportado el año anterior. En Lima y Callao, YouTube y Spotify consolidan su posición, confirmando que la radio ya no es un medio hegemónico, sino parte de un ecosistema en transformación.
Esta dualidad peruana –una base radial sólida que se desplaza hacia lo digital– nos indica que el desafío no es solo técnico, sino de gestión de expectativas. ¿Cómo aprovechar la frescura de estos canales sin caer en la superficialidad o el aburrimiento? ¿Cómo ser “incidentales” en la vida del usuario sin ser invasivos?
La coyuntura actual del país exige nuevos caminos para que el ciudadano preste atención a información vital para nuestro destino como Nación, más aún quienes están dando sus primeros pasos en su ejercicio ciudadano. Por ello, el reto para las instituciones en 2026 no es solo “estar” en redes, sino también entender que el usuario joven busca un contacto menos institucional y más humano. El podcast y el video breve no deben ser vistos solo como herramientas de difusión, sino como espacios para reconstruir ese vínculo de credibilidad que la velocidad digital ha desgastado.
Al final, la verdadera vanguardia no consiste en seguir el ritmo del algoritmo, sino en entender que, en un mundo de consumo accidental y fugaz, la voz humana sigue siendo el puente más corto y seguro hacia la confianza del ciudadano.