• MARTES 12
  • de mayo de 2026

Derecho

FOTOGRAFIA
DERECHO

Suplemento legal Jurídica: Raúl Porras Barrenechea y el ADN de la Nación en los 475 años de San Marcos

La raíz jurídica del Perú moderno


Editor
José F. Palomino Manchego

Decano de la Facultad de Derecho y Ciencia Política de la UNMSM. Presidente del Instituto Iberoamericano de Derecho Constitucional (Sección peruana)


El pórtico: San Marcos y la invención del Perú

Procedemos, ante todo, a afinar que la historia del Perú no puede narrarse, ni siquiera balbucearse, sin el eco persistente de los claustros de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. En efecto, al conmemorar sus primeros 475 años de gravitación intelectual, la Decana de América no solo celebra su longevidad cronológica, sino su vital función ontológica como la matriz donde se destiló, por primera vez, la idea misma de nación. San Marcos no nació simplemente para replicar el saber europeo en el Nuevo Mundo; nació para procesar la realidad andina y transformarla en un discurso universal, para dar nacimiento a perínclitos forjadores.

En este vasto escenario de siglos, la figura del maestro sanmarquino Raúl Porras Barrenechea surge no solo como el historiador de la documentación pulcra, sino como el gran arquitecto de nuestra sensibilidad histórica contemporánea. Para el historiador sanmarquino, la universidad no era un refugio de erudición aislada, sino el "laboratorio del alma nacional". En tal sentir, Porras entendió, con una lucidez que aún nos interpela, que el Perú no era un accidente geográfico ni una simple superposición de razas, sino una voluntad de ser.

Desde la perspectiva de la Facultad de Derecho y Ciencia Política, , esta "invención del Perú" que Porras Barrenechea describe tiene un profundo cariz jurídico y constructo epistemológico. En la más compleja y sublime concepción, la Universidad fue el espacio donde el derecho indiano y la escolástica empezaron a ceder el paso a una conciencia autónoma. El legado de Porras en San Marcos nos enseña que la libertad de cátedra es el cimiento de la libertad política. Bajo su magisterio, la historia dejó de ser, en términos dinásticos, una cronología de reyes y batallas para convertirse en la genealogía de nuestra identidad mestiza.

Hoy, al observar los desafíos del siglo XXI, la relectura de su obra nos revela que San Marcos, baluarte de la cultura humanista, de ideas fértiles y sentimientos nobles, ha sido el único hilo conductor ininterrumpido en la accidentada trayectoria peruana. Desde las discusiones teológicas del siglo XVI hasta los debates sobre neuroderechos y transformación digital que hoy ocupan nuestra facultad, la Universidad ha mantenido una constante: el rigor científico como defensa contra el caos. Porras Barrenechea es el símbolo de esa resistencia intelectual; su prosa, elegante y acerada, es el recordatorio de que un país sin conciencia de su historia es un país condenado a la orfandad institucional. Por ello, este 475 aniversario no es solo una efeméride sanmarquina; es un acto de reafirmación del Perú como proyecto civilizatorio, donde la inteligencia se pone al servicio de la justicia y la verdad. Por lógica consecuencia, somos una sola familia, un solo cuerpo y un solo espíritu.

II. La epopeya de la memoria: del quipu al documento

Tras hacer estas reflexiones, en la arquitectura intelectual de Porras Barrenechea, la historia no se construye con suposiciones, sino con el rastro tangible del pasado. El sabio maestro nos enseñó que el tránsito de la memoria en los Andes no fue un vacío absoluto, sino una sofisticada epopeya de la memoria que desafía las categorías historiográficas tradicionales de Occidente. En efecto, para la generación actual de investigadores, este punto es crucial: la validez de la ciencia radica en la interpretación crítica y ética de la fuente.

a) La Revolución de la nemotecnia: El Quipu como sistema de datos: En rigor de verdad, Porras fue uno de los primeros en otorgar una dimensión científica a los quipus, despojándolos de la etiqueta de "curiosidad arqueológica". Él los comprendió como una tecnología de la información avant la lettre. Los quipus no solo sostenían la administración económica del Tahuantinsuyo, sino que operaban como depósitos de la tradición oral, donde la estadística se entrelazaba con la genealogía real. En términos de metodología moderna, el quipu representa la primera estructura de "Big Data" andina, una base de datos que permitía al Estado Inca proyectar su poder sobre el tiempo y el espacio.

b) La Crónica como el primer género mestizo y documento fundacional: Para Porras, la crónica del siglo XVI es el "acta de nacimiento" de nuestra identidad. Es en el relato del soldado, del fraile y del curaca donde el castellano, herido por la magnitud del paisaje americano, empieza a transformarse. Asimismo, Porras analiza la crónica no como un texto estático, sino como un encuentro dialéctico; es el momento en que la grafía europea se ve forzada a nombrar realidades para las que no tenía palabras. Desde el rigor académico, la crónica es la fuente primaria por excelencia, el testimonio jurídico de una transición civilizatoria que dio origen a lo que hoy somos.

c) La Epistemología de la investigación histórica: La gran lección de este apartado, y que Porras transmitió en las aulas de San Marcos, es que el documento es una "prueba viva". No basta con leer la fuente; hay que interrogarla, dudar de ella y contextualizarla. Esta aproximación es la base de lo que hoy denominamos el Proceso de Enseñanza-Aprendizaje (PEA) en la investigación científica: la capacidad de transformar el dato aislado en conocimiento estructurado.

Como podrá apreciar el ávido lector, este enfoque de Porras sobre la historicidad incaica permite a la juventud actual comprender que nuestra historia no comenzó con la escritura alfabética, sino que posee una profundidad milenaria que fue capaz de registrar su propia gloria a través de medios ingeniosos. Es de notar que la transición del "mito" a la "épica" no es una pérdida de verdad, sino una evolución de la forma en que el hombre peruano ha decidido no ser olvidado. Para San Marcos, mantener este rigor en el tratamiento de las fuentes —ya sean crónicas coloniales o datos digitales contemporáneos— es el mandato sagrado de la excelencia académica, y en esa línea directriz, fijó su rumbo luminoso.

III.  La anatomía de la Nación: una lucha entre el espíritu y el territorio

Es más, para entender la magnitud de la obra de Raúl Porras Barrenechea, es imperativo analizar, con el mayor de los beneplácitos, el suelo intelectual sobre el cual se edificó su magisterio. La historiografía en el Perú no ha sido un camino lineal, sino una serie de rupturas y refundaciones que Porras supo sistematizar con una precisión casi jurídica. Añádase que, en las aulas de San Marcos, este tránsito representa la evolución de nuestra propia capacidad de autocrítica como nación.

a) El siglo XIX y el Romanticismo de la Post-independencia: Tras la ruptura con la metrópoli, la historia peruana se refugió en el romanticismo y la crítica literaria. Era una historia necesaria para la cohesión, pero a menudo carente de un método documental riguroso. En esta etapa, el relato nacional oscilaba entre la elegía por el pasado perdido y un pesimismo profundo respecto al futuro republicano.

b) El hito de Riva Agüero y el positivismo histórico: A inicios del siglo XX, la figura de José de la Riva Agüero (1885-1944) —quien fuera maestro de Porras— introduce la sistematización de las fuentes documentales y se empieza a entender que el dato histórico es la prueba reina del juicio nacional. Sin embargo, persistía una visión que a veces privilegiaba lo hispánico sobre lo andino, o viceversa, sin lograr una integración total.

c) La renovación científica del siglo XX: Bajo la sombra de la Decana de América, surge una generación que Porras lidera, donde la historia se abraza con la arqueología de Julio C. Tello (1880-1947) y la antropología. Es la transición hacia una ciencia multidisciplinaria. Por consiguiente, Porras inyecta a la investigación una "ética del documento": no se trata solo de acumular papeles, sino de realizar una exégesis crítica que permita separar el mito de la realidad, sin restarle valor estético a la narrativa.

IV. San Marcos y la renovación del pensamiento científico

La tesis más audaz y perdurable que Raúl Porras Barrenechea legó a la posteridad —y que resuena con una vigencia casi profética en el 475° aniversario, solemne ocasión— es la del Perú como una síntesis viva y dramática. Para Porras, el Perú no es un campo de batalla eterno entre dos mundos irreconciliables, sino el espacio sagrado donde la historia operó una fusión irreversible. En su cátedra sanmarquina, el maestro rechazó con igual elegancia tanto el indigenismo excluyente, que pretendía ignorar cuatro siglos de herencia hispana, como el hispanismo nostálgico, que cerraba los ojos ante la raíz milenaria de los Andes.

1. La superación de la antítesis: Porras nos enseñó que el Perú es una "tercera realidad". No somos España, ni somos el Tahuantinsuyo; somos el resultado de un encuentro que, aunque violento en sus orígenes, fue creador en sus resultados. Desde la perspectiva del Derecho, esta síntesis se manifiesta en nuestro ordenamiento jurídico: una base románico-germánica (civil law) que ha tenido que adaptarse, por siglos, a la cosmovisión y los usos y costumbres de un pueblo con una raigambre comunitaria indomable.

2. El legado como cimiento:

  La raíz andina: Aportó la persistencia, la adaptación al territorio más difícil del globo y una estructura de solidaridad social que aún sobrevive en las comunidades.

  El aporte hispánico: Otorgó la lengua que hoy nos une, la fe que moldeó nuestro arte y la estructura jurídica que permitió al Perú insertarse en el concierto de las naciones occidentales.

3. La peruanidad como "dramática lucha": Porras definía nuestra identidad como una "angustiosa lucha del espíritu contra la naturaleza". Esta frase, lejos de ser pesimista, describe la voluntad del peruano por construir civilización donde la geografía parece impedirlo. Es la síntesis de un pueblo que sabe transformar el desierto en valle y el conflicto en cultura.

Para las nuevas generaciones, especialmente para los estudiantes que hoy transitan por la Ciudad Universitaria, esta visión de Porras es un mandato de paz social. En un país que a menudo busca sus diferencias para enfrentarse, la síntesis de las dos sangres nos recuerda que nuestras venas portan un legado universal.

Como investigadores, nuestra tarea es aplicar esta misma "metodología de la integración" al análisis social contemporáneo. El Derecho en el Perú debe ser, al igual que nuestra cultura, un derecho de síntesis: moderno, pero con memoria, global, pero con rostro humano. San Marcos, al albergar todas las sangres y todas las ideas por casi cinco siglos, es el testimonio físico de que esta síntesis es posible y es nuestra mayor fortaleza ante el futuro. El Perú de Porras es un proyecto abierto; una nación que no se define por lo que fue, sino por la capacidad de integrar todo su pasado para construir un destino común, y en estos ideales debemos estar ¡todos los sanmarquinos!

V. Mensaje a la nueva generación: El Perú como proyecto abierto

La vigencia de un pensador no se mide por la repetición de sus palabras, sino por la aplicabilidad de su método a los problemas del presente. Si Raúl Porras Barrenechea utilizaba la crítica de fuentes para desentrañar la verdad en un pergamino del siglo XVI, a nosotros, como herederos de su cátedra en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, nos corresponde aplicar ese mismo rigor científico a los desafíos de una realidad cada vez más inmaterial y vertiginosa. Por todo ello, nuestra alma mater fue fundada sobre los cimientos de la cultura humanitas.

1.  La epistemología del dato en la investigación moderna: En la era de la infoxicación y las noticias falsas (fake news), la "ética del documento" de Porras se vuelve un imperativo de supervivencia académica. La investigación científica en el Derecho y la Ciencia Política ya no solo se enfrenta a archivos físicos, sino a vastas arquitecturas de datos. Mantener el rigor en la citación (Normas APA), la verificación de la fuente primaria y la honestidad intelectual es el mejor homenaje que podemos rendir a la tradición sanmarquina. La ciencia no es solo acumulación de información; es la capacidad de discernir la verdad con método y objetividad.

2. Derecho, neuroderechos y transformación digital: Así como la historia peruana fue una "lucha del espíritu contra la naturaleza", hoy nuestra disciplina se enfrenta a la lucha del espíritu humano contra la deshumanización tecnológica. En nuestra Facultad, fundada en 1866 por Pedro Gálvez Egúsquiza (1822-1872) el análisis de la transformación digital de la justicia no es solo una cuestión de eficiencia procesal, sino de proteger la esencia misma del ser humano, empezando por la dignidad humana.

  Neuroderechos: Estamos explorando la frontera de la privacidad mental y la integridad psíquica ante el avance de las neurotecnologías. Este es el nuevo humanismo del siglo XXI: defender la autonomía de la voluntad a partir del entramado normativo constitucional.

  Inteligencia artificial: La IA debe ser una herramienta, en clave axiológica, para la justicia, no un sustituto del criterio ético que solo un jurista con formación humanista puede aportar.

3. El proceso de enseñanza-aprendizaje (PEA) como herramienta de cambio: El magisterio de Porras Barrenechea nos enseñó que la educación es un diálogo constante. En la UNMSM, el PEA debe orientarse a formar investigadores que no solo conozcan la ley, sino que entiendan la realidad social que la sustenta. La excelencia académica que exigimos en las tesis de pregrado y posgrado es la garantía de que San Marcos seguirá entregando al país líderes con solvencia moral y técnica.

En las actuales circunstancias, al observar la evolución de nuestra historiografía y nuestra jurisprudencia, vemos que el hilo conductor sigue siendo el mismo: la búsqueda de la verdad a través del método. La tecnología es el nuevo escenario, pero el actor principal sigue siendo el investigador sanmarquino que, con la lupa de la crítica y el fuego de la pasión por el Perú, continúa construyendo el edificio del conocimiento nacional. Este aniversario 475, para gloria y felicidad de su ciudadela académica, nos encuentra en la vanguardia, uniendo la tradición documental de Porras con la innovación jurídica de la era global.

VI. La eternidad de la cátedra y el Perú como promesa

Correlativamente, al cerrar estas reflexiones, que fluyen desde el corazón de la Facultad de Derecho y Ciencia Política, nos queda la certeza de que el Perú no es un enigma sin solución, sino una obra maestra en pleno proceso de creación. La Universidad Nacional Mayor de San Marcos, tras 475 años, es el faro de la inteligencia nacional, y se reafirma hoy como la guardiana de esa síntesis que Raúl Porras Barrenechea describió con una prosa que parece tallada en el granito de los Andes.

El legado de Porras no es un objeto de vitrina; es un fuego vivo. Su magisterio nos advierte que la Historia y el Derecho son herramientas de liberación. No estudiamos el pasado para encadenarnos a él, sino para encontrar las llaves de nuestro futuro. En un país que a veces parece fragmentarse en el ruido de la inmediatez, San Marcos ofrece el silencio fértil de la biblioteca y el rigor del laboratorio para recordar que somos una nación destinada a la grandeza, dimanando, de manera permanente, los más nobles postulados humanos.

Como se desprende de la lectura profunda de su obra capital, Fuentes Históricas Peruanas, el estudio de nuestra realidad debe ser una búsqueda incesante de la verdad basada en la honestidad documental y la pasión por la identidad. A su turno, Porras nos enseñó que ser peruano es un acto de voluntad, un compromiso con una geografía que nos desafía y una historia que nos une.

De todos modos, a la nueva generación de sanmarquinos, a esos jóvenes que hoy exploran los neuroderechos, la transformación digital y la justicia social, les entregamos in vivo esta antorcha. Los 475 años de la Decana de América son solo el prólogo de una historia que todavía tiene sus mejores páginas por escribir. Que el rigor de la ciencia y la elegancia del humanismo sigan siendo nuestra brújula. Porque mientras exista San Marcos, existirá el Perú como una síntesis de esperanza, como una unidad inquebrantable de todas las sangres y como una promesa de justicia para todos sus hijos.

¡Salud, San Marcos! ¡Hacia los cinco siglos de luz y excelencia académica!

  Referencia bibliográfica principal:

Porras Barrenechea, Raúl (1963). Fuentes Históricas Peruanas. Lima: Instituto Raúl Porras Barrenechea / Universidad Nacional Mayor de San Marcos.