• JUEVES 14
  • de mayo de 2026

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Sanidad vegetal: clave en la seguridad alimentaria

 
 
 
 
 Editor  
 
 
  Rubén Carrasco  

Director ejecutivo de CultiVida

 
 
 

La sanidad vegetal es considerada un pilar fundamental para garantizar el acceso a los alimentos. Sin cultivos sanos, la producción agrícola se reduce de manera significativa, afectando directamente a millones de personas y poniendo en riesgo el abastecimiento de productos esenciales para la población.

La ONU y la FAO calculan que cada año se pierde entre el 20% y el 40% de la producción agrícola debido a plagas y enfermedades. En el caso peruano, amenazas como la roya del cafeto, el Fusarium R4T en el banano, la rancha y el gorgojo de los Andes en la papa, así como ácaros, larvas, trips y la mosca de la fruta son solo algunos ejemplos del impacto que estos problemas generan en el agro nacional.

Estas amenazas no solo afectan la productividad agrícola, sino también la economía de miles de familias que dependen directamente de la agricultura. Detrás de cada cultivo perdido existe un agricultor que ve comprometido su esfuerzo, su inversión y su capacidad de sostener a su familia. Por ello, hablar de sanidad vegetal también implica hablar de desarrollo económico, reducción de pobreza y estabilidad social en las zonas rurales.

Esta fecha también nos invita a reflexionar sobre la constante lucha de los agricultores frente a plagas y enfermedades emergentes que, en muchos casos, cruzan fronteras rápidamente impulsadas por el comercio internacional y los efectos del cambio climático.

La introducción de nuevas plagas puede devastar cultivos enteros, perjudicar especialmente a los pequeños agricultores y alterar ecosistemas completos. En ese contexto, la innovación continúa siendo la piedra angular de nuestra industria.

No existe agricultura sin innovación, y el uso de tecnologías en la producción de alimentos es clave. Sin embargo, también se requieren marcos regulatorios que permitan el acceso y la adopción de estas innovaciones.

Las normas que regulan nuestra industria deben responder a las necesidades y demandas del mercado actual, pero también anticiparse a los desafíos del futuro, siempre considerando el sustento científico que respalda nuestras tecnologías.

Hoy vemos que los gobiernos, en muchos casos, tardan demasiado en desarrollar nuevas normativas o, incluso cuando estas ya existen, su implementación suele avanzar con lentitud.

Desde Cultivida reafirmamos nuestro compromiso de seguir apostando por la ciencia y la innovación. Es fundamental que los gobiernos, las organizaciones no gubernamentales, la empresa privada y la academia trabajen de manera articulada para brindar apoyo técnico y herramientas a los agricultores.