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Ese legado permanece intacto en el distrito de Imperial, en la provincia de Cañete (Lima), donde vive don Florentino Ramos Arcos, usuario de 77 años del programa Pensión 65 del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (Midis), quien continúa cultivando el arte del bordado desde su humilde vivienda, ubicada en la avenida Benigno Ríos.
En la tranquilidad de su patio, convertido en un pequeño taller artesanal, confecciona bandas para certámenes de belleza, estolas para imágenes religiosas, trajes de danzas típicas y diversas piezas que representan las costumbres y tradiciones de su querida localidad.
Mientras dibuja delicadas flores sobre una tela que luego bordará con dedicación y precisión, recuerda las enseñanzas de su madre, Teresa Arcos, natural de Huancayo (Junín), quien llegó a Cañete con el propósito de sacar adelante a su familia.
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“Comencé a bordar a los 16 años, pero cuando formé mi familia tuve que dedicarme a otros trabajos, como la construcción, para generar mayores ingresos. Sin embargo, nunca dejé este arte. En mis tiempos libres ayudaba a mi hermana con los pedidos o atendía encargos especiales de mis vecinos”, comenta el adulto mayor.
Con experiencia y paciencia, entrelaza los hilos y llena de colores cada diseño, mientras reflexiona sobre el legado que desea dejar a las nuevas generaciones.
“Los años me han enseñado que, así como mi mamá compartió conmigo este conocimiento, yo también debo transmitirlo. Por eso enseño a mis nietos, quienes practican con retazos de tela en mi taller como si fuera un juego. Saber que este arte continuará en mi familia me deja tranquilo y satisfecho”, agrega emocionado.
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Experiencia y proactividad
A puertas de cumplir ocho décadas de vida, don Florentino continúa demostrando entusiasmo y compromiso por seguir trabajando, exhibiendo su talento ancestral y participando en las ferias impulsadas por Pensión 65 en articulación con la municipalidad distrital, espacios que buscan fortalecer la inclusión económica y visibilizar los emprendimientos de las personas adultas mayores.
“Parte de mi subvención de Pensión 65 la utilizo para comprar materiales. Es un apoyo importante para seguir adelante y continuar participando en actividades donde puedo mostrar mis productos”, señala.
Antes de culminar una banda destinada a un próximo certamen de belleza, aprovecha para compartir un mensaje dirigido a otros adultos mayores que mantienen intactas sus ganas de seguir creciendo.
“Debemos seguir avanzando paso a paso hasta alcanzar nuestros sueños. Lo importante es mantenernos activos y productivos haciendo lo que más nos apasiona”, expresa.
Palabras que inspiran
Don Florentino también sueña con participar en las transmisiones intergeneracionales que impulsa Pensión 65 en instituciones educativas, espacios donde las personas adultas mayores comparten sus conocimientos y habilidades con niños y jóvenes.
“Me hace feliz enseñar, sobre todo a los más pequeños, porque sé que lo que aprendan les servirá para toda la vida”, concluye.