Del Mate burilado, nace la fuerza de una mujer andina
Meri Astucuri es usuaria del Programa Juntos y ha interiorizado de este la importancia de la salud y la educación para seguir una tradición ancestral que, en sus manos, es arte y oportunidad.
Meri es mamá soltera de cuatro niños: Yair (10), Carles (8), Nayara (5) y la pequeña María Fernanda (1). Ellos son el motor y la razón fundamental para superarse día a día. Pero, no está sola. Ella pertenece al programa Juntos, del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (Midis) desde el 2020.
Desde pequeña aprendió de sus padres, Esteban y Alicia, el arte del burilado de mates. Esta técnica, que implica el tallado y pintado de calabazas para crear piezas únicas, fue enseñada con dedicación y paciencia. Pero, aunque la familia practicaba esta artesanía, su principal fuente de ingresos provenía de la agricultura y trabajos de mano de obra.
La llegada de la maternidad, cambió el rumbo de su vida. Con cuatro pequeños y la necesidad de generar un ingreso más estable, Meri tomó la decisión de emprender, fusionando sus habilidades artísticas con el deseo de crear un futuro mejor para su familia. Así nació su taller en Cochas Chico, a solo 8 kilómetros de la ciudad de Huancayo, y su puesto en la feria dominical, que ha sido un punto clave para expandir su negocio.
“Gracias a nuestro puesto en la feria dominical, hemos logrado llevar nuestro arte a otras regiones como Cusco, Huancavelica, Ayacucho y Lima. Los pedidos al por mayor son frecuentes, y los atendemos con gran compromiso, porque no solo estamos vendiendo un producto, estamos transmitiendo nuestra cultura y tradiciones”, comenta Meri con orgullo.
Entre las técnicas que utiliza, para darle vida a sus mates burilados, destacan el “primavera”, que presenta mates pintados sobre fondos oscuros con colores vibrantes; la “trilogía”, que se caracteriza por el uso de colores básicos como blanco, negro y crema; y los tallados de “paisajes”, que reflejan la flora y fauna de la zona en fondos claros y oscuros.
“Cada pieza representa nuestras costumbres, danzas, paisajes y animales típicos de la región. Este arte ancestral ha sido transmitido por generaciones, y ha convertido a Cochas Chico en la cuna del mate burilado, que ha ganado reconocimiento mundial”, afirma Meri con satisfacción.
A pesar de los logros alcanzados, su sueño es crecer aún más. “Quiero tener una tienda en el centro de Huancayo, y también poder llegar a otras regiones sin depender de los intermediarios que, muchas veces, compran al por mayor y luego venden a precios excesivos”, señala Meri.
El legado no solo es de Meri; su hijo Yair ya muestra destreza en la pintura de mates y participa activamente en el negocio familiar. “Mi abuelo Esteban me está enseñando a tallar el mate. Yo me encargo de dibujar pero él lo hace directamente”, dice el pequeño, orgulloso de seguir la tradición familiar.
“Mi mensaje para todas las mujeres de la región Junín es claro: no importa el tipo de emprendimiento que elijan, den ese primer paso. Aunque es difícil empezar, los mayores beneficiados son nuestros hijos, quienes tienen más oportunidades de educación. Y qué mejor manera de hacerlo que basándonos en nuestras tradiciones culturales”, concluye Meri, quien ha interiorizado de Juntos la importancia de la salud y educación en la vida de sus hijos.
La Unidad Territorial Junín del programa Juntos apoya a 733 mujeres emprendedoras en toda la región.De ellas, el 29.6 % (217) se dedica a la artesanía, contribuyendo al sustento de sus familias y convirtiéndose en ejemplos de superación y crecimiento.
El arte del burilado de mates es una tradición ancestral, con más de 3500 años de historia. Este legado fue demostrado con el descubrimiento de dos pequeñas calabazas grabadas, cuyos restos se encontraron en la región de Junín, lo que ratifica que esta técnica ha sido transmitida de generación en generación, durante siglos.
Meri mira ahora la vida con esperanza, pues ha logrado, con esfuerzo y dedicación, transformar la herencia cultural, en un futuro prometedor tallado a punta de amor por su familia.