• MIÉRCOLES 20
  • de mayo de 2026

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Reconstruyen uretra de un joven trabajador injertando piel extraída de la mejilla interna

Con la cirugía reconstructiva realizada en el Hospital Nacional Dos de Mayo, pudo volver a miccionar con normalidad, luego de 11 años.


“Primero me pusieron sonda para poder orinar, pero solo me funcionaba por algunos días. También consumí hierbas medicinales y no me curé. Me hicieron una uretrotomía (procedimiento para tratar el estrechamiento de la uretra), pero volvía a tener problemas para miccionar. Esto se convirtió en una discapacidad”, relató.

Desde el 2015, ningún médico le daba una solución definitiva, hasta que, en el 2025, Joel llegó al Hospital Nacional Dos de Mayo (HNDM), del Ministerio de Salud (Minsa), donde luego de exhaustivos exámenes médicos, los especialistas del Servicio de Urología analizaron su caso al detalle y determinaron que la uretra de Joel estaba tan dañada y que debía ser reconstruida.


El Dr. Andrés Uribe, cirujano urólogo del HNDM, se hizo responsable de la operación. En noviembre de 2025 realizó la primera cirugía que consistió en extraer un injerto de mucosa oral (piel de la mejilla interna del paciente) para colocarlo como piel nueva en la uretra dañada. 

Luego, en febrero de este año, una vez que el injerto “pegó” correctamente, se hizo la segunda intervención para terminar de reconstruir la uretra.

“Lo que hicimos con Joel fue obtener un injerto de la mucosa oral y la trasladamos a la uretra peniana, lo mantuvimos entre tres y cuatro meses para que se nutriera de vasos sanguíneos y luego lo cerramos mediante una uretroplastía”, explicó el cirujano.


Actualmente, Joel continúa sus controles en el HNDM. El Dr. Uribe lo sigue monitoreando y todo marcha bien, puede orinar con normalidad sin necesidad de sondas permanentes.

“Cabe recalcar que este tipo de cirugías son procedimientos complejos y delicados que ameritan mucha paciencia porque hay que hacerles un seguimiento largo al paciente. En el Hospital Dos de Mayo le damos la confianza a los pacientes para que acudan con nosotros y darles el mejor tratamiento posible”, resaltó el galeno.

Hoy, después de esta larga pesadilla, Joel ha vuelto a hacer sus actividades cotidianas, puede trabajar y empezará a estudiar. “Estoy muy agradecido con el hospital, por tener profesionales que se interesan por la salud de las personas. Ahora ya no llevo sonda, puedo hacer mi vida con normalidad y eso me genera mucha tranquilidad”, señala el paciente.

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