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  • de mayo de 2026

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Las huancaneñas en nuestra historia política

Lidia Castilla, Dora Madueño, Hermelinda Salas y Luz Delia Riveros marcan un hito en Huancané.


Editor
Fernando Chuquipiunta Machaca

Docente


 

En primer lugar, destaca el vínculo de esta tierra con Ramón Castilla y Marquesado (presidente del Perú en los períodos 1845-1851 y 1855-1862) a través de su nieta legítima, Lidia Castilla Sánchez. A pesar de ser una vecina ilustre y motivo de orgullo para Huancané, la comuna local no le otorgó ningún homenaje formal cuando se recordó al Mariscal el 28 de julio de 1954, evidenciando una deuda histórica de gratitud por parte del Concejo Provincial.

Por otro lado, una figura que sí ejerció un rol protagónico fundamental fue Dora Madueño (1916-2013). En septiembre de 1945, fue elegida alcaldesa de Huancané por mayoría de votos, en el contexto de las juntas municipales transitorias reguladas por la Ley 10233, durante el gobierno de José Luis Bustamante y Rivero (1945-1948). Específicamente, a las cinco de la tarde del miércoles 26 de septiembre de aquel año, la señora Dora Graciela Madueño Palacios prestó juramento de ley ante el subprefecto José Elías Murillo. Este hito histórico consta formalmente en el acta de sesión extraordinaria que aún se conserva en el archivo de la Municipalidad Provincial de Huancané.

El antiguo salón de sesiones del Concejo Provincial estuvo abarrotado por autoridades y la población de Huancané; la expectativa era grande. Después de muchos años en los que los alcaldes provinciales eran designados “a dedo” por el Poder Ejecutivo, finalmente se practicaban elecciones municipales en todo el Perú. En el caso particular de Huancané, se estaba presenciando un hito histórico: la toma de mando de la primera alcaldesa en la historia de la república peruana. Dora Madueño, natural de Puquio (Ayacucho) pero residente huancaneña, asumía la función pública a los 29 años de edad, formando parte de un selecto grupo de mujeres que integraron las Juntas Municipales Transitorias en todo el país.

Este avance en la participación ciudadana local resultaba crucial si se considera el centralismo político que históricamente había afectado a la provincia. Por ejemplo, desde 1901 hasta 1930, los diputados por Huancané fueron designados estrictamente por el gobierno de turno, sin intervención del pueblo. Incluso al evaluar la representación parlamentaria en el largo plazo, se evidencia una constante limitación democrática: entre 1939 y 2026, Huancané solo logró llevar tres diputados elegidos al Congreso de la República: Ernesto More Barrionuevo (1939-1945), Pablo Apaza Toque (1950-1956) y José Alemán Cornejo (1956-1962). Por ello, la asunción de Dora Madueño en 1945 no solo rompía barreras de género, sino que desafiaba un panorama de históricas restricciones en la representación política de la región.

Entre las autoridades del gobierno local elegidas desde 1964 hasta el 2026, sobresalen las huancaneñas Hermelinda Salas de Perea (1964-1966), representante del partido AP-DC, y Luz Delia Riveros Huertas (1970-1972).

Durante su mandato, Hermelinda Salas de Perea mandó edificar una torre de ladrillo en la Plaza de Armas de Huancané. El objetivo de esta construcción fue albergar el reloj público de la ciudad, el cual fue donado por Pablo Apaza Toque, natural del distrito de Conima y diputado provincial entre 1950 y 1956. Este reloj de cuarzo ha marcado el tiempo de la sociedad huancaneña por más de seis décadas.

Luz Delia Riveros Huertas nació en Huancané el 26 de junio de 1928 y falleció en Juliaca el 19 de septiembre de 2022. A lo largo de su vida, consolidó un fuerte vínculo con su tierra natal, destacando tanto en la gestión pública como en las letras puneñas.

Su trayectoria pública comenzó a ganar relevancia internacional en junio de 1957, cuando representó al Perú en un encuentro de la FAO realizado en Lima. Años más tarde, asumió la alcaldía del Honorable Concejo Provincial de Huancané durante el periodo 1970-1972. En este entorno político y social, mantuvo comunicación epistolar desde Berlín Occidental con el entonces diputado provincial Pablo Apaza Toque.

Paralelamente, desarrolló una prolífica carrera literaria. Su voz poética, profundamente ligada a las raíces del altiplano y crítica con el gamonalismo, fue descubierta en 1956 tras enviar un poemario a la Asociación Nacional de Escritores y Artistas (ANEA). Posteriormente, sus versos aparecieron en el Libro de Oro de Huancané (1827-1977) por el sesquicentenario de la provincia. Hoy en día, su legado sigue vigente y forma parte de la antología Literatura escrita por mujeres al bicentenario: Región Puno, editada por Lourdes Pacoricona Villasante. Su obra se consolida, así como un pilar de la resistencia cultural y de la mirada ancestral huancaneña.

Dejaría incompleto este artículo de no rendir un justo homenaje póstumo a las huancaneñas que, con valentía y convicción, abrieron camino en la historia política del Perú.