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  • de mayo de 2026

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Impacto favorable

El crecimiento económico reduce la pobreza

La expansión de la actividad productiva permitió reducir este indicador en el 2025; sin embargo, especialistas opinan que el país todavía no recupera los niveles previos a la pandemia y enfrenta riesgos por la informalidad y la coyuntura global.


Editor
Juan Carlos Alcalde Miranda

Periodista

jalcalde@editoraperu.com.pe


El resultado aparece en un contexto de recuperación económica luego de la recesión registrada en el 2023. Durante el 2025, el producto bruto interno (PBI) creció 3.4%, impulsado principalmente por la demanda interna, la recuperación de algunos sectores productivos y el dinamismo de la inversión pública y privada.

Sin embargo, detrás de las cifras positivas persisten señales de alerta. Aunque la pobreza continúa descendiendo por segundo año consecutivo, el país aún no logra retornar a los niveles previos a la pandemia, cuando el indicador bordeaba el 20%.

Para el economista Jorge González Izquierdo, el crecimiento económico sigue siendo el principal factor que explica la reducción de la pobreza, tanto en el Perú como en otras economías.

“Cuanto más alto crece una economía en forma sostenida, más baja la pobreza”, sostiene. Desde su perspectiva, los países que mantienen expansiones de 5% o 6% durante varios años consecutivos logran reducir significativamente este indicador, mientras que crecimientos moderados apenas generan mejoras marginales.

Históricamente, explica, reducciones cercanas a dos puntos porcentuales en pobreza estaban asociadas a crecimientos económicos bastante mayores. Por ello, señala que una expansión de 3.4% luce relativamente baja para explicar una caída tan pronunciada del indicador.

Parte de ese análisis se sustenta en el crecimiento del ingreso per cápita. Al descontar el incremento poblacional, el avance real de la economía por habitante habría sido de alrededor de 2.4%, cifra que, en opinión del economista, resulta limitada para producir una mejora social tan acelerada.

Para Jorge Carrillo Acosta, experto en finanzas de Pacífico Business School, el crecimiento económico sí genera empleo e ingresos, pero el problema radica en que el país necesita expandirse a tasas mucho más altas para absorber la demanda laboral y reducir sostenidamente la pobreza.

Cada año, más de 200,000 jóvenes ingresan al mercado laboral peruano.

En ese escenario, un crecimiento de apenas 3% o 3.5% termina siendo insuficiente para generar empleo formal y de calidad para toda esa población.

El peso de la inversión

Uno de los puntos en los que ambos economistas coinciden plenamente es en el rol predominante de la inversión privada dentro de la economía peruana.

Aunque durante el 2025 la inversión pública mostró un importante dinamismo mediante la ejecución de obras e infraestructura, los especialistas sostienen que el principal motor del crecimiento y del empleo continúa siendo el capital privado.

Según González Izquierdo, la inversión privada representa alrededor de 15% o 16% del PBI, mientras que la inversión pública apenas bordea entre 4% y 5%. “La inversión pública es un complemento, pero la que hace crecer la economía es la inversión privada”, afirma.

Carrillo Acosta comparte esa lectura y añade que cerca del 80% de la inversión total en el país proviene precisamente del sector privado. Por ello, advierte que la estabilidad política y jurídica resulta determinante para mantener el dinamismo económico.

En su opinión, el principal temor de los inversionistas no es necesariamente el corto plazo económico, sino la incertidumbre respecto a las reglas de juego. Los procesos electorales, los cambios regulatorios o los discursos políticos radicales terminan postergando proyectos de inversión y reduciendo el ritmo de crecimiento.

Vulnerabilidad persistente

Pese a la mejora observada en las cifras oficiales, ambos economistas advierten que millones de peruanos todavía permanecen en una situación económica frágil.

Uno de los conceptos que gana relevancia es el de población vulnerable. Se trata de personas que lograron salir estadísticamente de la pobreza, pero cuyos ingresos aún son insuficientes para consolidar una verdadera clase media.

Según cifras del INEI citadas por González Izquierdo, este grupo representa alrededor de 32.8% de la población. Es decir, peruanos que ante una recesión, pérdida de empleo o aumento de precios podrían volver rápidamente a la pobreza.

Al sumar pobreza y vulnerabilidad, cerca del 60% del país se encuentra en condición precaria o de alta fragilidad económica.

Carrillo Acosta coincide en que la recuperación todavía es débil. De hecho, señala que el Perú recién logró recuperar el nivel de ingresos promedio que tenía antes de la pandemia, aunque sin mejoras realmente significativas en calidad de vida.

A ello se suma otro problema estructural: la informalidad laboral. La mayor parte de trabajadores pobres o vulnerables no cuenta con empleo formal, estabilidad salarial ni beneficios sociales.

En opinión del especialista, el Perú mantiene un sistema que protege principalmente al trabajador formal, mientras millones de personas continúan fuera de planilla y sin acceso a seguridad social, CTS o vacaciones.

Mirada de largo plazo

Más allá de los resultados de un solo año, los especialistas consideran que el verdadero desafío del Perú será elevar su crecimiento potencial y sostenerlo durante un largo período.

Actualmente, el crecimiento potencial de la economía peruana se estima alrededor de 3% anual. Sin embargo, ambos coinciden en que el país necesita crecer entre 5% y 6% de manera sostenida para reducir significativamente la pobreza y consolidar nuevamente una clase media fuerte.

Para ello, consideran indispensable fortalecer la inversión privada, reducir la incertidumbre política, combatir la informalidad y mejorar la productividad laboral.

González Izquierdo añade además la necesidad de invertir más en capital humano, especialmente en educación y salud, mientras que Carrillo Acosta enfatiza la importancia de lograr mayor eficiencia en el gasto público para evitar desequilibrios fiscales futuros.

En conjunto, las cifras del 2025 muestran una recuperación importante respecto a los años más difíciles posteriores a la pandemia. Sin embargo, también evidencian que la economía peruana todavía enfrenta desafíos estructurales para convertir el crecimiento en bienestar sostenido y reducción permanente de la pobreza.

Clase media

Aunque la pobreza monetaria disminuyó durante el 2025, el Perú todavía no logra reconstruir plenamente su clase media. Antes de la pandemia, cerca del 46% de la población pertenecía a este segmento; hoy, la proporción bordea el 41.5%, según cifras comentadas por el economista Jorge González Izquierdo.

La pandemia, la recesión y la alta informalidad golpearon especialmente a miles de familias que habían logrado mejorar sus ingresos durante la última década. Muchos de esos hogares dejaron de ser considerados clase media y pasaron a formar parte de la población vulnerable.

Especialistas advierten que mientras el país no logre sostener tasas de crecimiento superiores al 5% y generar empleo formal de manera masiva, la recuperación social continuará siendo lenta y frágil.

Finalmente, señalan que el fortalecimiento de la clase media dependerá de la capacidad del país para generar empleo formal y elevar la productividad.