Cultural
Presentada en el Espacio Juan Pardo Heeren del Icpna Lima Centro (jirón Cusco446), la muestra reúne su producción más reciente y propone un recorrido por composiciones cargadas de tensión visual, figuras ocultas y escenas en las que lo perturbador y lo espiritual conviven dentro de una misma atmósfera.
Símbolos
Las pinturas de Salazar Chuquimango se construyen desde una lógica intuitiva y profundamente subjetiva, de acuerdo con el texto curatural de Jorge Villacorta.
Sus imágenes no responden a una narrativa lineal, sino a una acumulación de cuerpos, apariciones y elementos simbólicos que convierten cada obra en un espacio ambiguo, abierto a múltiples interpretaciones.
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En este nuevo conjunto de trabajos aparecen referencias al surrealismo, al expresionismo y a la tradición simbólica occidental.
A partir de esos elementos, el artista desarrolla escenas minuciosamente elaboradas, donde cada detalle parece formar parte de una estructura ritual y psicológica más amplia.
Vuelta al origen
La exposición toma como eje conceptual la idea del eterno retorno formulada por Friedrich Nietzsche, vinculándola con los estudios de Carl Gustav Jung sobre el inconsciente, la alquimia y la búsqueda interior.
Desde esa perspectiva, las obras plantean una percepción fragmentada de la realidad, donde distintas imágenes emergen y desaparecen dentro de un mismo plano visual.
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Uno de los aspectos más notorios de la muestra es el uso de composiciones que alteran constantemente la percepción del espectador.
La muestra incluye además referencias a la historia del arte, como el homenaje al Descendimiento de la Cruz, del pintor flamenco Roger van der Weyden, reinterpretado desde una mirada contemporánea marcada por la vulnerabilidad del cuerpo y la transformación de los símbolos religiosos dentro de una época secular.
Dato
22 pinturas componen la exposición de Hugo Salazar Chuquimango.