Patrimonio agrícola: reconocen a Santa Cruz de Pichiu como guardián de la papa nativa
Esta comunidad Ancashina trabaja desde 2023 para recuperar variedades de papas nativas que habían sido olvidadas y que hoy buscan resurgir para incursionar en nuevos mercados.
Uno de estos casos ocurre en las alturas de Áncash, donde la comunidad de Santa Cruz de Pichiu guarda un tesoro que el mundo está empezando a redescubrir: más de 460 variedades de papa nativa, muchas de ellas recuperadas tras años de abandono.
En este esfuerzo está COMISSA, empresa comunal que integran más de 400 socios y que, desde 2023, trabaja de manera sistemática para que estas semillas no desaparezcan, y para que algún día lleguen al mercado internacional.
Una historia ancestral
Cornelio Garay Castro es comunero de Santa Cruz de Pichiu y representante de COMISSA. De niño vio a su padre y a sus abuelos cultivar papa, no una variedad sino decenas, en una época en que se producía mayor volumen.
Ese recuerdo no es nostalgia: es la razón por la que hoy lidera un esfuerzo colectivo para que esas variedades no se pierdan. "Las variedades que se venían perdiendo en Santa Cruz de Pichiu se puedan recuperar y mantener, ese es el principal objetivo", señala.
El punto de partida fue 2017, cuando el Centro Internacional de la Papa entregó a la comunidad 110 variedades nativas en calidad de repatriación, semillas que habían salido de los Andes décadas atrás y que regresaban a su tierra de origen.
A partir de ahí, COMISSA firmó convenios con la Dirección Regional de Agricultura de Áncash para instalar primero 87 variedades adicionales en distintos sectores del territorio.
Para el 2023, por iniciativa propia, los productores trajeron de otras zonas nuevas variedades, hasta alcanzar el registro actual de más de 460 variedades identificadas en Santa Cruz de Pichiu.
Inicios en el mercado
El trabajo no se queda en la conservación. En 2025, COMISSA firmó un convenio con Inca Crops, empresa procesadora de papas nativas Inka Chips, e instaló más de dos toneladas de semilla de las variedades Shumak Sonqo y Wenccos como proyecto piloto para abastecer la industria.
Los resultados confirmaron que la comunidad tiene las condiciones para producir papa nativa a escala comercial. "Queríamos demostrar que en Santa Cruz también se puede producir papas para la industria", señala Garay, quien considera que la conservación es solo el primer paso.
El horizonte que COMISSA tiene en mente es que las papas nativas de Santa Cruz de Pichiu lleguen, primero, a las mesas peruanas, y eventualmente a mercados internacionales, donde este patrimonio pueda tener una demanda real. "Nos sentimos orgullosos de las variedades que tenemos, pero que por falta de contactos o desconocimiento no llegamos a mercados donde sí podríamos comercializar", reconoce.
El primer obstáculo, sin embargo, está más cerca: lograr que los propios peruanos conozcan y valoren lo que tenemos. "Cuando alguien las prueba por primera vez, se queda maravillado del sabor", dice. Esa sorpresa, para él, lo dice todo.
Este esfuerzo colectivo fue reconocido en abril del 2026 por el Gobierno Regional de Áncash mediante una resolución oficial que distingue a productores y técnicos de la zona como conservacionistas de papa nativa, y que declara a Santa Cruz de Pichiu, como comunidad, guardiana de este patrimonio agrícola.
En el Día Nacional de la Papa, este reconocimiento recuerda que la biodiversidad del tubérculo más importante del mundo se sostiene, sobre todo, en el compromiso de las comunidades andinas que siguen sembrando lo que sus abuelos sembraron.
Compañía Minera Antamina acompaña el desarrollo productivo de las comunidades de su entorno. El trabajo de conservación de papa nativa en Santa Cruz de Pichiu se enmarca en ese compromiso con el fortalecimiento de las capacidades locales y la preservación del patrimonio cultural y agrícola de la región.