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Lizeth Noemí Huayta Damasco y Jhon Franz Valeriano Chipana, ambos de 17 años, son egresados del Centro de Desarrollo Integral de la Familia (Cedif) Juli, del Programa Integral Nacional para el Bienestar Familiar (Inabif), entidad adscrita al Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (Mimp), quienes han logrado ingresar a la carrera de Ingeniería Agroindustrial en la Universidad Nacional del Altiplano.
Para Lizeth, este ingreso es la recompensa a años de constancia silenciosa. “Tuve que prepararme mientras aún estaba en el colegio y enfrentar muchas dificultades. Hubo momentos en los que dudé, pero algo dentro de mí me decía que no debía rendirme”, recuerda con emoción. Su historia está marcada por el trabajo en el campo junto a su familia, dedicada a la agricultura de autoconsumo, una realidad que hoy inspira su vocación profesional.
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En paralelo, la historia de Jhon Franz también se construyó en medio de desafíos. “Mi camino a la universidad fue muy difícil”, cuenta. Desde la secundaria enfrentó problemas económicos y situaciones familiares complejas que impactaron en su rendimiento académico. La partida de su madre a Juliaca en busca de sustento fue uno de los momentos más duros. Sin embargo, en su abuelo encontró una motivación constante para no rendirse.
En medio de esas dificultades, el Cedif Juli se convirtió en un punto de encuentro para ambos. Un espacio donde recibieron apoyo, orientación, contención y nuevas oportunidades. Lizeth lo describe como: “Un lugar donde alguien confiaba en mí y me ayudaba a volver a intentarlo”. Jhon Franz, por su parte, destaca: “Me ayudó bastante, sobre todo con la alimentación, importante para rendir mejor. Además, los profesores nos enseñaron a fortalecer nuestra autoestima y descubrir nuestra vocación”.
Servicios integrales
Los Cedif del Inabif cumplen precisamente ese rol: brindar servicios integrales que fortalecen a niñas, niños y adolescentes en situación de vulnerabilidad, a través de refuerzo escolar, consejería familiar, talleres socioformativos y acompañamiento permanente. En estos espacios, los sueños encuentran condiciones para crecer.
Detrás de ambos logros también hay familias que, pese a las limitaciones, nunca dejaron de apoyar. “Ellos hicieron muchos sacrificios para que yo siguiera adelante”, dice Lizeth, quien también pensaba en ser ejemplo para su hermano menor, Junior. Jhon Franz coincide: “Mi familia me apoyó para seguir luchando”.
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El día en que ambos vieron su nombre en la lista de ingresantes fue un momento que quedará grabado para siempre. “Es una emoción que no se puede explicar”, dice Lizeth. Para Jhon Franz fue una alegría compartida: “Celebré con mi familia, todos estaban orgullosos. Fue un momento muy especial”.
Hoy, ambos inician una nueva etapa con metas claras. Lizeth sueña con transformar los campos de su comunidad, Palermo Río Salado, en una zona agroexportadora basada en productos andinos. Sus voces, ahora más seguras, también llevan un mensaje para otros adolescentes. “No se rindan, confíen en ustedes mismos”, dice Lizeth. “El esfuerzo siempre trae recompensas. Sigan adelante”, añade Jhon Franz.
Dos historias, un mismo origen y una misma certeza: cuando existen oportunidades, acompañamiento y compromiso, los sueños dejan de ser lejanos y empiezan a hacerse realidad. En Juli, el Cedif, además de acompañar procesos, también siembra futuro.