Joven que luchó por su vida en UCI Neonatal retorna al Hospital Rebagliati para hacer su internado
El caso de Sebastián Oliva Marín, quien vivió varios meses en una incubadora, inspira la labor de esta unidad médica, donde espera salvar muchas vidas, en retribución y agradecimiento.
El nacimiento de Sebastián Oliva Marín se produjo en agosto de 2001 cuando llegó de emergencia debido a que su madre desarrolló un cuadro severo de preeclampsia. Tras nacer en una situación crítica y con apenas 1.300 gramos de peso, el entonces pequeño Sebastián permaneció en una incubadora hasta octubre de ese año, bajo monitoreo constante.
Durante su infancia, las secuelas respiratorias de su prematuridad lo obligaron a visitar el hospital en múltiples oportunidades, experiencias que despertaron en él su temprana vocación por la medicina.
Hoy, vestido de blanco, el futuro médico rota por el Servicio de Pediatría y Neonatología del Rebagliati, donde acompaña la atención médica y comparte su testimonio con padres que sufren la incertidumbre de tener un hijo prematuro.
“Decidí estudiar medicina para saber qué hacer cuando un paciente realmente lo necesita. Salvar una vida en el momento exacto, es uno de los retos más grandes, y es mi forma de retribuir la ayuda que en ese momento recibí”, comenta Sebastián.
La doctora Ofelia León Muñoz, jefa del Servicio de Neonatología del Hospital Rebagliati, que conoce muy bien la historia de Sebastián, destaca el impacto a largo plazo de la medicina neonatal. Señala que los bebés prematuros enfrentan riesgos severos como hemorragias cerebrales, infecciones y complicaciones respiratorias.
“En Neonatología no solo medimos el éxito con el alta, sino el impacto en el futuro. Sebastián es un testimonio de vida que nos llena de orgullo”, enfatiza la especialista.
La doctora León Muñoz afirma que por el hecho de que un bebé prematuro está expuesto a muchos riesgos como las complicaciones respiratorias que padeció Sebastián, problemas intestinales o infecciones, se requiere un seguimiento médico especializado, incluso después del alta hospitalaria.
Hoy, ese es el compromiso del personal asistencial: la atención integral, especializada y humana de los recién nacidos de alta vulnerabilidad en el país. La historia de éxito e identificación institucional como la de Sebastián Oliva, inspiran ese trabajo y lo fortalece.