• VIERNES 29
  • de mayo de 2026

Editorial

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Los minerales críticos y el Perú

Pero el debate nacional tampoco debe agotarse en la extracción. El país necesita avanzar hacia mayores niveles de innovación y generación de valor agregado alrededor de sus recursos estratégicos.

El reciente reconocimiento del país como segundo productor mundial de estaño y tercero de cobre reafirma la relevancia internacional de nuestros recursos mineros. Ambos minerales cumplen un papel esencial en la fabricación de dispositivos electrónicos, vehículos eléctricos, paneles solares, redes de transmisión y diversas tecnologías vinculadas con la reducción de emisiones contaminantes. El estaño, por ejemplo, resulta fundamental en las soldaduras que integran prácticamente todos los equipos digitales de uso cotidiano, mientras que el cobre es considerado un componente clave para la electrificación global y la expansión de las energías renovables.

No se trata únicamente de cifras de producción ni de liderazgo estadístico. La importancia de estos recursos coloca al Perú en el centro de una transformación mundial que redefinirá las relaciones económicas y geopolíticas durante las próximas décadas. En un contexto internacional marcado por la búsqueda de seguridad energética y reducción de la dependencia de combustibles fósiles, los países capaces de abastecer minerales críticos adquieren un valor estratégico creciente.

Sin embargo, esta posición privilegiada también implica responsabilidades. El desafío no consiste únicamente en extraer más minerales, sino en hacerlo bajo criterios de sostenibilidad ambiental, estabilidad jurídica y legitimidad social. La minería moderna exige estándares cada vez más elevados de respeto al medioambiente, diálogo con las comunidades y transparencia en la gestión de los recursos. Solo así será posible construir consensos duraderos que permitan desarrollar proyectos de inversión sin profundizar conflictos sociales ni deteriorar ecosistemas.

En ese sentido, la estabilidad jurídica mencionada por representantes del sector resulta un factor indispensable para acelerar inversiones y garantizar competitividad. Las grandes decisiones de inversión minera requieren reglas claras, predictibilidad y un clima institucional sólido. La incertidumbre política o los mensajes contradictorios terminan afectando no solo a las empresas, sino también a miles de trabajadores y regiones que dependen de esta actividad económica.

Pero el debate nacional tampoco debe agotarse en la extracción. El país necesita avanzar hacia mayores niveles de innovación y generación de valor agregado alrededor de sus recursos estratégicos.

El mundo demanda minerales críticos para construir un futuro más sostenible. El Perú posee una parte importante de esos recursos. La tarea pendiente consiste en convertir esa ventaja geológica en una oportunidad de desarrollo integral y sostenible para todos los peruanos.