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Editor de Culturales
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Dicha teoría, conocida como Clovis First, empezó a ser seriamente cuestionada al hallarse en la década de 1970 en Monte Verde, Chile, objetos de más antigüedad.
El arqueólogo norteamericano Tom Dillehay y el chileno Mario Pino propusieron, con estudios presentados en 1997, que en este lugar, cercano a Puerto Montt, se hallaban piezas de 14,500 años de antigüedad. Esta información reescribió la historia conocida del continente.
Sin embargo, hace unos meses, un artículo en la revista Science ha vuelto a encender el ánimo de los especialistas. El arqueólogo Todd Surovell ha planteado que Monte Verde no es tan antiguo como se afirmaba.
La hipótesis que esgrimió es que vestigios habían sido movidos de su lugar original por un riachuelo, alterando el contexto en el que se les encontró.
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Réplica
En la más reciente publicación de Science se ha respondido a lo planteado por Surovell. Uno de los que lo ha hecho es el arqueólogo chiclayano Antonio Pérez-Balarezo.
El científico peruano objetó que los cuestionamientos a Monte Verde no hayan partido de excavaciones en el mismo lugar, sino de inferencias surgidas de sitios cercanos.
Pérez-Balarezo también señaló que una de las críticas es que las puntas líticas –su especialidad– recuerdan a los investigadores dirigidos por Surovell a otras de estilo reciente.
El peruano objetó que eso demostraría, por un lado, que lo hallado en Monte Verde influyó en estilos posteriores. Pero también observó que las herramientas líticas tienen algunas cualidades diferentes a las que vinieron después.
Por ejemplo, señaló que en Monte Verde se halló puntas muy simétricas, característica que las puntas usadas de ejemplo para cambiar el fechado no cumplen.
Otra particularidad es que tienen forma delgada “como de cigarrillo”, mientras que las posteriores son más anchas.
El debate recién empieza y falta saber la dúplica de Todd Surovell y partidarios.
Dato
50 años de investigación se han dedicado a sitio de Monte Verde, en Chile