Exposición en la Caslit nos presenta a un joven Vargas Llosa y su relación con el libro y la lectura
José Vadillo Vila
Periodista
Aquí habitan las coordenadas de un nobel. Una aproximación certera al niño y el joven Mario Vargas Llosa (1936-2025) y sus pasiones tempranas por el libro y la lectura, el teatro y el cine, se da en la Sala de Exposición n.° 1 de la Casa de la Literatura Peruana en el centro de Lima.
Anoche se inauguró la exposición temporal “Buenos días, Mario. El despertar de una vocación”, la cual hace un recorrido por las etapas tempranas de quien sería, décadas después, reconocido con el Premio Nobel de Literatura 2010.
Importancia de la lectura
Gary Marroquín, director de la Casa de la Literatura Peruana (Caslit), sintetiza el espíritu de “Buenos días, Mario”: “nos permite comprender cómo nace una sensibilidad, una voz y una vocación literaria”.
A través de fotografías, recortes periodísticos, una línea temporal, audios y videos, entre otros recursos museográficos, la Caslit nos presenta a un núbil escritor, a un aprendiz de periodista, “que encontró los libros y en la escritura una manera de interpretar el mundo”.
Marroquín resalta otro aspecto: “la exposición propone reflexionar sobre el papel que cumple la lectura, la escuela, la lectura y los espacios de formación en la construcción de las personas y de sus proyectos culturales e intelectuales”.
En Lima y Piura
“Buenos días, Mario” se podrá visitar hasta noviembre. Marroquín adelanta a El Peruano que durante este periodo de tiempo la Caslit no solo tendrá este espacio museográfico dedicado a la memoria del autor de Conversación en La Catedral.
Se desarrollarán también diversas actividades paralelas. Por ejemplo, junto con la Universidad Nacional Mayor de San Marcos la Caslit proyecta la reposición de “Vargas Llosa en escena”, obra que se estrenó en abril en la Biblioteca Nacional del Perú (BNP).
También se desarrollarán mesas de diálogo en torno a la obra de Vargas Llosa y la Caslit proyecta descentralizar la muestra. “Estamos conversando con la Universidad de Piura para llevar una réplica de la exposición a la ciudad de Piura, que fue uno de los espacios en los cuales él vivió de niño y adolescente, y donde escribió en la prensa”, adelanta.
Teclear el periodismo
La exposición está compuesta por tres secciones: 1) “Furioso lector”, 2) “Días de prensa” y 3) “Escribir para vivir”, las cuales recorren distintas etapas de su momento de formación.
Los jóvenes hacen intentos y se graban en sus celulares tratando de entender la mecánica de las dos máquinas de escribir que se han dispuesto para asemejar esa sensación que tenía el joven Vargas Llosa cuando redactaba sus notas en las (por entonces) bulliciosas redacciones periodísticas.
En “Días de prensa” y “Escribir para vivir” se reproducen en gran formato las columnas que escribió el futuro escriba en diarios como La Crónica, El Comercio, Extra y otros. En el semanario Democracia, Vargas Llosa dará inicio a “Piedra de toque” nombre que acompañó por décadas a su producción periodística hasta diciembre de 2023.
El teatro en las entrañas
En un video de la Caslit, el novelista y académico Carlos Arámbulo afirma: “por oposición o por seguimiento, todos estamos bajo la sombra de Mario Vargas Llosa”.
El especialista en teatro y docente de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Percy Encinas Carranza, coincide: la vida literaria o cultural de una persona no puede estar al margen de la figura del desaparecido novelista.
“Mario Vargas Llosa es el gran padre. Es la sombra del gran padre de Hamlet, el que nos va a obligar a preguntarnos, en algún momento de nuestras vidas, ‘si somos o no somos’, incluso en aquellos a quienes no les resulta fácil aceptar esa situación”, afirma.
Aparte de lo impresionante que resulta descubrir a un jovencito Vargas Llosa escribiendo como lo escribía, para Encinas “Buenos días, Mario” permite al visitante descubrir la temprana conexión del autor, desde la escuela, con las tablas.
“El teatro ha sido fundamental para Vargas Llosa. Lo marcó desde su juventud y lo calificó como ‘la forma suprema de la ficción’. Porque más allá del novelista, tenía un compromiso apasionado y riguroso, con la creación de discursos, de funciones, de todo el teatro. Él dijo, ‘primer amor con la creación de la obra es en el teatro’. Y justamente, la primera obra que escribió fue una obra de teatro [‘La huida de inca’, de 1952, escrita y dirigida por MVLL, donde actuaron alumnos de quinto de secundaria del Colegio Nacional San Miguel de Piura]”, opina.
Trabajo interdisciplinario
Minutos antes de la inauguración del jueves 28 por la noche, la hija del novelista, la fotodocumentalista Morgana Vargas Llosa, realizó una visita privada por “Buenos días, Mario”.
Ella, quien ha recorrido múltiples exposiciones sobre su padre a ambos lados del charco, quedó sorprendida por el enfoque y el trabajo curatorial sobre el espacio temporal elegido por la Caslit, enfocado en los primeros años.
Gracias al trabajo interinstitucional entre la BNP y la Caslit el equipo curatorial a cargo pudo hallar y compilar todo el acervo hemerográfico vargasllosiano de los primeros años. Justamente, gracias a esta pesquisa documental se dio con el nombre de la muestra, el cual deriva de la columna “Buenos días”, que escribió el núbil escriba en las páginas del diario La Industria de Piura.
La menor de los Vargas Llosa se sorprendió, por ejemplo, con los escritos de este jovencito de 16 años, en cuyas columnas detallaba aspectos de la vida cotidiana en esa ciudad norteña, intercalados con anécdotas sobre escritores, el teatro y otras ocurrencias.
El germen de “Buenos días, Mario”
Ibis Meléndez estuvo a cargo de la curaduría e investigación de esta nueva exposición sobre el universo Vargas Llosa. Es fruto de ocho meses de trabajo de un equipo interdisciplinario integrado por más de veinte personas entre investigadores, curadores, museógrafos, mediadores culturales, educadores y especialistas comprometidos con la preservación e inclusión del patrimonio literario peruano.
Cuando en abril del año pasado Vargas Llosa falleció, la Caslit, en su homenaje, desarrolló una pequeña muestra más ligada al tema bibliográfico. Luego, en la Feria Internacional del Libro de Lima el equipo de la Caslit presentó una exposición sobre una de las novelas cumbres vargasllosianas: La ciudad y los perros, donde se podía ver la Lima de los años cincuenta. Para Meléndez estos fueron el inicio para desarrollar un trabajo más amplio que le fue llevando a enfocarse en este periodo temporal que ha sido poco explorado por los investigadores: los primeros años de escritor y lector apasionado.
MVLL y el cine
Ya casi al finalizar la muestra el visitante de “Buenos días, Mario” se puede encontrar con un pequeño cuarto donde se pueden visibilizar trailers de películas. Si bien el eje de la exposición es el Vargas Llosa lector y escritor, hay también un Vargas Llosa que consumía películas y sobre las cuales escribía reseñas en el diario Extra.
“Hemos querido acompañar sus reseñas con trailers de las películas de las que él habla. Entonces es un espacio también preguntarnos qué tanto ha cambiado el cine y la literatura que él leía y veía con lo que ahora consumimos”, explica Meléndez.
Datos:
- La exposición “Buenos días, Mario. El despertar de una vocación” se puede visitar en la Sala de Exposición 1 de la Caslit (jirón Áncash 207, Centro Histórico de Lima), de martes a domingo de 10 a. m. a 7 p. m. El ingreso es libre.