• DOMINGO 31
  • de mayo de 2026

Opinión

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Reflexiones

Envejecer sin temer


Editor
Verónica Coello Moreira

Comunicadora social y escritora


Entonces, ¿es necesario cuidar lo que comemos? Claro; según la Organización Mundial de la Salud “la alimentación saludable ayuda a protegerse frente a la malnutrición en todas sus formas, así como frente a las enfermedades no transmisibles (ENT) como la diabetes, las cardiopatías, el accidente cerebrovascular y el cáncer”, pero eso no significa dejar de comer, sino comer de una manera eficiente, donde los carbohidratos son tan importantes como la proteína, todo con equilibrio y en su justa medida. De esta manera es necesario comprender que comiendo saludablemente, y eso incluye un postre de vez en cuando, la vida es mucho más llevadera.

En consecuencia es importante descartar la idea de que mientras más huesudas más jóvenes y bellas se nos ve, porque no es así. La belleza reside en el amor que nos tenemos y ese amor se evidencia en el cuidado que nos prodigamos y la preparación que le hacemos a nuestro cuerpo para los años venideros. Es necesario comprender que la eterna juventud no existe y que los cuerpos van cambiando con el paso de los años. Por lo tanto es importante cuidarlo con alimentación balanceada y ejercicios. Es un error ver el ejercicio como un camino para la delgadez, debe ser mirado como una herramienta que nos brindará movilidad y fuerza en la vejez, ese momento en la vida de la que muchos quieren huir o esconder, pero que ojalá todos podamos disfrutar y hacerlo desde un cuerpo autónomo que no necesite un bastón para andar y que se pueda levantar solo de una silla, que pueda agacharse y levantarse para jugar con los nietos, por ejemplo.

Finalmente, estoy convencida de que ser amable con la imagen que nos devuelve el espejo es parte fundamental para aceptar el paso del tiempo. Recordemos que envejecer es la vida regalándonos tiempo, no desperdiciemos ese regalo en futilidades. Corolario, me quedo con las palabras de Byung-Chun Han: “Cuando nos preocupamos en extremo por la supervivencia nos parecemos al virus, un ser que sobrevive sin vivir”.