Editorial
“Quien asuma la conducción del Estado contará desde el inicio con información actualizada para definir prioridades y diseñar intervenciones sustentadas en evidencia.”
Por ello, la publicación de los primeros resultados de los Censos Nacionales 2025: XIII de Población, VIII de Vivienda y IV de Comunidades Indígenas, realizada por el INEI, permite comenzar a construir una radiografía actualizada del Perú luego de un periodo marcado por profundas transformaciones sociales, económicas y demográficas. La pandemia, los movimientos migratorios y los cambios en la dinámica poblacional han modificado diversos aspectos de la realidad nacional, haciendo indispensable disponer de una visión más completa y precisa del país.
Los resultados revelan que la población peruana asciende a 34 millones 157 mil 732 habitantes, ubicando al país como el cuarto más poblado de América del Sur, después de Brasil, Colombia y Argentina. Entre el 2017 y el 2025 el número de habitantes aumentó en cerca de 2 millones 920 mil personas, crecimiento asociado, entre otros factores, a los procesos migratorios.
Las cifras también evidencian un crecimiento poblacional en casi todos los departamentos, salvo Pasco, y ratifican a Lima Metropolitana como el principal centro demográfico del país, al concentrar el 29.7% de la población nacional.
Particular atención merecen los cambios observados en la estructura etaria del país. Mientras la población en edad potencialmente activa pasó de representar el 61.9% en el 2017 al 62.5% en el 2025, más del 14% de los habitantes tiene actualmente 60 años o más, confirmando una tendencia gradual de envejecimiento demográfico que plantea importantes retos para las políticas públicas.
Si bien durante las próximas semanas continuará el procesamiento de los datos para profundizar en aspectos relacionados con vivienda y otras variables, los resultados ya publicados actualizan información indispensable para la formulación de políticas públicas, la planificación del desarrollo nacional y la asignación eficiente de recursos en sectores estratégicos como salud, educación, empleo, vivienda y protección social.
No podría existir un momento más oportuno para contar con esta información. A pocos días de la segunda vuelta, los datos ofrecen una base objetiva para comprender los desafíos que deberá enfrentar la próxima administración. Quien asuma la conducción del Estado contará desde el inicio con información actualizada para definir prioridades y diseñar intervenciones sustentadas en evidencia. Esa es, finalmente, la verdadera utilidad de un censo: convertir el conocimiento de la realidad en una herramienta para gobernar mejor y construir políticas públicas capaces de responder a las necesidades reales de la población.