• VIERNES 5
  • de junio de 2026

País

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Cautiva con postre limeño

La picardía de Eufemia

Usuaria de Pensión 65 del Midis comparte su pasión por los picarones.

La maestra de la gastronomía cañetana, quien también es usuaria del programa Pensión 65 del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (Midis), confiesa que gracias a sus postres y el apoyo que tuvo de su difunto esposo, José Buendía, sacó adelante a sus 10 hijos.

“A mis 82 años puedo decir con orgullo que soy guardiana de una tradición que corre por mis venas”, recalca la adulta mayor, mientras pone a sancochar medio kilo de camote y zapallo, que luego serán rayados para integrarse a la harina y lograr una masa consistente.

Después de ordenar la mesa en la que fusionará todos los elementos que le dan vida a los picarones, recuerda las lecciones de su mamá, Evarista Quispe. “Me enseñó sus secretos desde muy joven. Empecé a los 15 años ayudándola. Cuando cumplí 20 ya lo podía hacer sola, pero igual quería que me guíe”, agrega entre risas. Eufemia Jacinta se siente dichosa del legado culinario que está construyendo en su amado San Luis. A medida que incorpora el anís a su mezcla, asegura que la textura es fundamental, por eso incluye cada insumo con precisión y amasa con una gran intensidad.

“Llevo más de seis décadas perfeccionando este arte, asegurándome de conservar ese sabor auténtico. Me dicen que son muy ricos, creo que es por todo el cariño que le pongo, para que se enamoren de mis picarones y vuelvan”, añade con una inocente picardía, evidenciando la fortaleza y ternura que lleva en el alma.

Dulce legado

Todos los días a partir de las cuatro de la tarde, doña Eufemia se instala en la plaza de Armas de San Luis para seguir conquistando corazones con sus picarones, que más de uno ha quedado asombrado por lo crocante que es por fuera y lo suave que es por dentro.

“Eso sí, siempre con la rica miel que hago con azúcar, anís, canela, clavo y su indispensable hoja de higo”, resalta la usuaria de Pensión 65, quien además participa de las ferias y otras actividades, en las que exhibe sus picarones, organizadas por el Midis con apoyo del gobierno local.

Después de servir una porción, la sabia cuenta que este postre limeño tiene más de 200 años en nuestra historia. Incluso, hay referencias más antiguas desde su incursión, como parte de una fusión con la cocina española durante el Virreinato del Perú. “Por eso, es importante mantener el legado de su preparación, como una fuente de sabor y orgullo del país”, concluye emocionada.

Maestra picaronera

Su experiencia y vitalidad la han motivado a dar clases a los más jóvenes. Mediante las transmisiones intergeneracionales que realiza Pensión 65 en instituciones educativas, con el fin de revalorar los conocimientos de los adultos mayores, doña Eufemia comparte sus habilidades con sus nietas, así como con otros grupos de escolares de San Luis y otras localidades de Cañete.