Editorial
Hoy, más de 27 millones de ciudadanos están convocados a decidir en las urnas quién asumirá la Presidencia de la República durante los próximos cinco años, entre las candidaturas de Keiko Fujimori, de Fuerza Popular, y Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú.
La relevancia de esta jornada se comprende mejor a la luz del contexto en que se desarrolla. El país arriba a esta definición después de años marcados por la inestabilidad política y el progresivo debilitamiento de la confianza ciudadana en las instituciones. Al mismo tiempo, persisten desafíos que ocupan el centro de las preocupaciones de los peruanos, como la inseguridad, la situación económica, la pobreza y la necesidad de fortalecer la capacidad de respuesta del Estado.
Por ello, la elección de hoy adquiere una dimensión que va más allá de la designación de una autoridad. La decisión ciudadana marcará el inicio de una nueva etapa política, cuyos alcances influirán en la manera en que el Estado afronte los principales desafíos nacionales. De ahí la importancia de que esta definición se produzca mediante el sufragio, instrumento a través del cual la ciudadanía expresa su voluntad soberana y confiere legitimidad al poder político.
Precisamente, para garantizar el pleno ejercicio de este derecho, las instituciones competentes han desplegado una amplia capacidad operativa en cumplimiento de sus obligaciones. La Oficina Nacional de Procesos Electorales ha organizado los comicios y distribuido el material electoral, mientras que el Jurado Nacional de Elecciones desarrolla las labores de fiscalización y supervisión orientadas a resguardar la legalidad del proceso.
La Policía Nacional, por su parte, cumple un papel esencial en la preservación del orden público y la seguridad de los electores y locales de votación. Asimismo, las Fuerzas Armadas han movilizado 45,000 efectivos para contribuir a la seguridad del proceso; el Ministerio Público participa con siete mil fiscales; la Defensoría del Pueblo con cerca de 14,000 comisionados; y 587 observadores internacionales, pertenecientes a 23 misiones electorales, acompañan la jornada para fortalecer su transparencia y credibilidad.
Bajo estas condiciones, el país tiene hoy la oportunidad de reafirmar, una vez más, su compromiso con la democracia. Tras largos meses de campaña e intensos debates, el Perú vuelve a encontrarse ante uno de esos momentos en los que una nación decide democráticamente el curso de su historia. Esa es la verdadera dimensión de esta elección: confiar nuevamente en la capacidad de los ciudadanos para decidir el rumbo de la república.