• LUNES 8
  • de junio de 2026

Opinión

FOTOGRAFIA
enfoque

El martillo de Maslow en el cuidado del ambiente


Editor
Roy F. Cárdenas Velarde

Especialista en Derecho Ambiental y Gestión Pública


Dicha obra vino a mi mente hace unos días cuando leía el sexto resuelve, “Sostenibilidad ambiental y emergencia climática”, de la Resolución No. 2/26 “Políticas Fiscales y Derechos Humanos en las Américas”, publicada por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y su Relatoría Especial sobre Derechos Económicos, Sociales, Culturales y Ambientales (Redesca).

En ella se precisa que los Estados deben revisar periódicamente los beneficios fiscales que puedan favorecer actividades contaminantes o incompatibles con la protección del ambiente y los derechos humanos y, según corresponda, corregirlos, reducirlos o eliminarlos. Agrega que ello debe estar acompañado por políticas de transición justa, incluidas inversiones en energías limpias, renovables y no contaminantes, transporte sostenible, eficiencia energética y creación de empleos verdes.

Considero que hoy en día la Economía está siendo cada vez más utilizada, inclusive que el Derecho, en las políticas estatales para modificar y/o regular la conducta de las personas, sean naturales o jurídicas, a través de los beneficios fiscales, que no vienen a ser otra cosa que incentivos para hacer o dejar de hacer. Y justamente ello es lo que demuestra la reciente publicación de la CIDH y la Redesca.

¿Y cuál es su relación con la obra Freakonomics? En su primer capítulo, “¿Qué tienen en común un maestro de escuela y un luchador de sumo?”, los autores señalan que un incentivo es un objeto minúsculo con un poder sorprendente para cambiar una situación. Y agregan en ese mismo capítulo que un incentivo es un medio de exhortar a alguien a hacer más algo bueno y menos algo malo.

En lo personal, los beneficios (o incentivos) deben ser promovidos por los Estados, pero hasta el punto en el que el beneficiado no lo vea como un derecho, debido a que ello podría conllevar a que el regulador sea regulado por los operadores económicos.

Por ello, tanto el Derecho como la Economía deben complementarse al momento de regular cierta actividad. El ver los beneficios (o incentivos) como la única herramienta, puede llevar al Estado a caer en el dilema del “martillo de Maslow”, en virtud del cual “si tu única herramienta es un martillo, tiendes a tratar todo problema como si fuera un clavo”, donde la herramienta es el beneficio (o incentivo).