Casa de artesanas de Wawas, de Bagua para el mundo
Grupo de mujeres awajún llevan biojoyería ancestral a ferias, galerías y escaparates de todo el país.
Guiadas por la fuerza serena de Kelly Jintash Yagkuag, una joven lideresa de 32 años, afiliada al programa Juntos desde el 2013, estas mujeres han llevado la biojoyería ancestral a ferias, galerías y escaparates de todo el país. Sus collares, aretes y pulseras no solo deslumbran por su belleza natural, sino porque cuentan, en cada semilla tallada y en cada fibra trenzada, la historia viva de un pueblo.
Al frente de la Asociación de Mujeres Emprendedoras “Tajimat Nuwa” -que en lengua awajún significa “mujer empoderada”-
Kelly y sus compañeras han convertido su taller comunitario en un punto de encuentro para visitantes que llegan desde distintos rincones. Desde investigadores, ONGs, curiosos y muchos turistas, buscan algo más que un recuerdo; buscan raíces, historia, y cultura.
Garantía y confianza
Kelly asegura que la presencia de Juntos marcó un antes y un después en el emprendimiento. “Nosotras siempre hemos sido marginadas, no teníamos voz ni participación en las decisiones comunales y mucho menos en los negocios familiares. Todo eso cambió cuando llegó Juntos”, recuerda.
Los gestores del programa social confiaron en el potencial de las mujeres y las motivaron con talleres sobre ahorro y educación financiera. Así, los incentivos que recibían cada dos meses dejaron de ser solo un apoyo para la subsistencia y fueron utilizados, inicialmente, como capital para invertir en la bisutería con visión empresarial.
El aporte de Juntos no solo les permitió dar los primeros pasos en el negocio, sino que significó la inyección emocional que necesitaban para creer en sí mismas y en su arte.
Más que un negocio
Las mujeres indígenas de Wawas sienten que trabajar con sus manos va más allá de una actividad económica. Es un arte que las transporta a un mundo de libertad, donde afloran alegrías, frustraciones y sueños. Allí encuentran la verdadera inspiración para dar vida a collares, aretes, pulseras, llaveros o monederos, elaborados con semillas y fibras del bosque. Cada pieza, aseguran, es única y guarda un valor especial.
En el 2022 llegó la oportunidad que tanto esperaban, el programa Procompite convocó un concurso para desarrollar cadenas productivas con financiamiento estatal en Imaza.
Las madres de Wawas postularon y obtuvieron el primer lugar. Ese triunfo significó el nacimiento de la Casa de Artesanas de Wawas, donde recibieron insumos, herramientas, talleres de innovación en técnicas de biojoyería y capacitación financiera con enfoque empresarial. Así consolidaron su propia marca: “Yapanayai”, que significa ayúdame.
“Antes de que se formara la asociación, las artesanas de mi pueblo apenas vendían sus productos a precios muy bajos, quizás por necesidad o desconocimiento, sin darse cuenta de que su arte valía mucho más en otros mercados. Yo estaba convencida de que la única manera de crecer era manteniéndonos unidas y empoderadas”, relata Kelly.
El negocio de estas mujeres emprendedoras, creció rápidamente. Lo que empezó con ventas locales, pronto pasó a ferias nacionales. En diciembre de 2023, sus piezas de finos acabados fueron la sensación en Ruraq Maki, en Lima, la mayor exhibición de arte popular del Perú, donde confluyen artistas de todas las regiones.
Kelly aprendió el arte de la bisutería a los cinco años, enseñada por su madre. Pasó mucho tiempo antes de darse cuenta que esa tradición podía convertirse en sustento económico.
“Lo tomábamos como algo cotidiano, pero no sabíamos que podía generar ingresos. Decidimos formalizarnos pensando en nuestros hijos. Poco a poco estamos saliendo adelante con nuestro esfuerzo y queremos que ellos se sientan orgullosos de nosotras”, afirma.
Además de producir, la asociación dicta cursos de bisutería a precios accesibles, con materiales y certificación incluidos. Su objetivo es que más mujeres aprendan el oficio y lo conviertan en una fuente de ingresos. Esta labor refuerza, al mismo tiempo, la preservación de la identidad awajún y la revalorización del rol de la mujer en su sociedad.
Hoy, las artesanas de Wawas ya no se conforman con vender en ferias locales. Su mirada está puesta en vitrinas internacionales, donde sueñan con exhibir sus creaciones como símbolo de un pueblo que lucha por no perder su identidad. “Queremos que el mundo sepa que las mujeres awajún también podemos brillar con nuestro arte”, dice Kelly, mientras ajusta con orgullo un collar tejido con semillas del bosque.
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