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La última etapa de este viaje, la más significativa políticamente, le llevó a las islas Canarias, al pequeño muelle de Arguineguín, donde lanzó un ramo de flores al mar para recordar a los miles de muertos en la peligrosa ruta atlántica hasta el archipiélago español, ubicado frente a las costas del noroeste de África.
“Hoy existen monstruos que acechan estos mares: mafias que trafican con la desesperación, tratantes que esclavizan mujeres y niños, y la indiferencia de muchos que permiten que los pobres sean tragados por la explotación o por el olvido”, dijo el papa, de 70 años, en su discurso.
Cementerios
León XIV lanzó un mensaje en particular a Europa: “No puede proclamar la dignidad humana y acostumbrarse a que el Mediterráneo y el Atlántico sean cementerios sin lápidas”.
Pero también pidió un “examen de conciencia para las naciones de origen, que deben crear condiciones de paz, justicia y desarrollo” y para “las naciones de tránsito, llamadas a proteger y no a dejar a los débiles en manos de redes criminales”.
El año pasado casi 1,200 migrantes murieron o desaparecieron en la peligrosa ruta a Canarias, gran puerta de entrada a Europa, según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).
En Arguineguín, que en el 2020 se convirtió en símbolo de la suerte de los inmigrantes al llegar a congregarse más de 2.000 en pésimas condiciones tras una oleada de llegadas masivas, León XIV cumple el anhelo de su predecesor Francisco, el pontífice argentino que murió sin poder realizar el viaje a las Canarias.
“Aquí hay personas recuperadas del mar y cuerpos exánimes rescatados de las aguas”, continuó León XIV, acompañado por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, entre otros 1.800 invitados, la mayoría inmigrantes y socorristas.
Las personas inmigrantes pueden ser “despojadas de casi todo, pero nunca de su dignidad”, prosiguió el líder espiritual de 1.400 millones de católicos en el mundo.
Estadísticas
En el 2024, más de 46,000 personas desafiaron el mar en precarias barcazas y llegaron a estas islas.
Desde entonces las llegadas han caído –17,788 en 2025–, en buena medida por la cooperación de España y la UE con los países de donde salen los migrantes.
En un momento de endurecimiento de las políticas de acogida de inmigrantes en numerosos países, con excepciones escasas como la de España, León XIV ya se refirió a este tema en su discurso ante el Parlamento.