• VIERNES 12
  • de junio de 2026

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Suplemento Jurídica: Del cumplimiento a la sostenibilidad fiscal empresarial. Nuevos retos

Tributación responsable y el futuro corporativo


Editor
María Julia Sáenz

Socia Líder de Tax & Legal de KPMG en el Perú. miembro del Comité Tributario de la Ccl, del Comité Tributario de Confiep y del Consejo Directivo del Instituto Peruano de Derecho Tributario (IPDT).


El debate sobre la tributación en el Perú ha estado históricamente confinado a las fronteras del cumplimiento técnico y la fiscalización punitiva. Durante décadas, la relación entre la administración tributaria y las empresas se ha estructurado bajo un enfoque meramente transaccional y reactivo, donde el éxito se medía exclusivamente en función de la recaudación fiscal, por una parte, o de la minimización del riesgo de sanciones, por la otra. Sin embargo, en un entorno global cambiante, caracterizado por la exigencia de criterios de sostenibilidad corporativa y la reconstrucción de las instituciones, este modelo tradicional ha quedado obsoleto.

Actualmente, cuando hablamos de tributación responsable, es indispensable precisar que no nos referimos únicamente al cumplimiento estricto de las obligaciones formales y sustanciales ante la ley. El cumplimiento, por supuesto, es el punto de partida innegociable, pero la tributación responsable va mucho más allá del pago de impuestos: constituye una forma de actuar integral y transversal que redefine el rol de la empresa dentro de la sociedad. En un país como el nuestro, que requiere cerrar brechas estructurales y consolidar su estabilidad institucional, la estrategia fiscal de las corporaciones debe ser entendida como un pilar central del desarrollo sostenible y un reflejo del compromiso ético del sector empresarial. Esta visión exige adoptar un enfoque tridimensional que combine con solvencia conceptos fundamentales: 

Legalidad, legitimidad y sostenibilidad.

• La triple dimensión: legalidad, legitimidad y sostenibilidad
El primer paso para consolidar este nuevo paradigma radica en comprender y alinear las tres dimensiones esenciales que configuran la tributación responsable. Ninguna de ellas puede operar de manera aislada; son eslabones interdependientes de una misma cadena de valor corporativo e institucional.

• Legalidad: el respeto al debido proceso y la seguridad jurídica
La base de cualquier sistema fiscal moderno y predecible es la legalidad. Para el contribuyente, esto implica entender de manera clara que la tributación que le corresponde debe respetar rigurosamente la ley, el debido proceso y la seguridad jurídica. Las empresas tienen el deber de cumplir con sus obligaciones sin recurrir a prácticas de evasión o de elusión agresiva que desnaturalicen el espíritu de las normas.
Por su parte, la legalidad también obliga al Estado. La predictibilidad de las reglas de juego y el respeto a las garantías constitucionales de los contribuyentes son requisitos indispensables para la inversión privada y la formalización económica. Cuando las reglas son claras y las actuaciones de la administración tributaria se ciñen al debido proceso, se sientan las bases de una economía competitiva y fiscalmente responsable.

• Legitimidad: el sentido ético de la contribución
Mientras la legalidad responde a la pregunta de qué exige la norma escrita, la legitimidad aborda el porqué y el cómo de la conducta corporativa. Una estrategia fiscal puede ser técnicamente legal, pero carecer de legitimidad si explota de forma desmedida vacíos normativos para evitar aportar al bien común de la sociedad donde genera sus utilidades. La legitimidad introduce los conceptos de la ética y la transparencia en la toma de decisiones fiscales. Implica que las corporaciones asuman con madurez que el pago de impuestos es la vía directa para financiar los servicios públicos, la infraestructura y el fortalecimiento de la paz social que nuestro país necesita.

• Sostenibilidad: la tributación como motor de cambio
Finalmente, la tributación responsable debe ser reconocida como una herramienta estratégica para impulsar conductas más sostenibles y generar valor público. Hoy en día, la política fiscal y las decisiones de inversión empresarial están íntimamente ligadas a los objetivos ambientales, sociales y de gobernanza (ESG). Los incentivos tributarios verdes, la desincentivación de actividades con alta huella de carbono y la reinversión en proyectos de impacto social son ejemplos claros de cómo el sistema impositivo puede moldear un futuro más limpio y equitativo. La sostenibilidad implica que la estrategia fiscal de la empresa esté alineada con su propósito corporativo a largo plazo.

• La confianza como eje: del conflicto a la colaboración
A pesar de la solidez técnica de estos tres pilares, ninguna estrategia de tributación responsable puede ser viable o sostenible en el tiempo si no se sustenta sobre la base de la confianza mutua. Históricamente, la relación entre el Estado peruano –a través de la administración tributaria– y el contribuyente ha estado marcada por la desconfianza mutua, el litigio constante y la percepción de que el sistema opera bajo una lógica meramente impositiva y fiscalizadora.
Es urgente transformar esta dinámica. La relación entre el Estado y el contribuyente no puede sostenerse de manera indefinida solo en la imposición y la coacción. Para construir un verdadero ecosistema de tributación responsable, necesitamos migrar hacia un modelo de cumplimiento colaborativo, donde ambas partes se reconozcan como actores indispensables para el desarrollo del país. Esta transición requiere el fortalecimiento de tres atributos esenciales:

•Transparencia: Las empresas deben estar dispuestas a abrir sus políticas fiscales a los grupos de interés, explicando con claridad dónde y cómo pagan sus impuestos. A su vez, el Estado debe transparentar con absoluta eficiencia el uso de los recursos recaudados, demostrando a la ciudadanía que cada sol aportado se traduce en valor público, obras y bienestar social. Que no se repita aquella frase de “en países como Suecia o Canadá pagaría con gusto mis impuestos, pero no aquí en el Perú”.

•Razonabilidad: La aplicación de las normas tributarias por parte de las autoridades debe guiarse por un principio de equidad y proporcionalidad. La fiscalización debe orientarse a combatir la informalidad y la evasión real, evitando la asfixia o la sobrecarga interpretativa sobre el sector formal de la economía, es decir, la tantas veces repetida promesa de ampliar la base tributaria.

 •Reglas claras: La predictibilidad es la mayor aliada de la inversión. El diseño de políticas públicas debe garantizar que las reglas de juego sean estables, comprensibles y de fácil adopción, reduciendo la discrecionalidad y la litigiosidad que hoy satura los canales administrativos.

• Gobernanza fiscal y marcos de control dentro de la empresa
Para que la tributación responsable deje de ser una declaración de buenas intenciones y se convierta en una realidad operativa, el desafío debe ser asumido en el corazón de la propia organización. Esto nos traslada directamente al terreno de la gobernanza corporativa y los sistemas de control interno.
Hoy, la política fiscal ya no es un asunto técnico restringido exclusivamente a las gerencias de contabilidad o impuestos; es una discusión prioritaria que pertenece al directorio y a la alta dirección. Dentro de la empresa, la tributación responsable necesita marcos de gobernanza y de control interno sumamente robustos que permitan ejecutar la estrategia fiscal de manera transparente, ética y alineada con los riesgos globales del negocio.

La implementación de un marco de control fiscal efectivo dentro de la empresa implica:

• Políticas aprobadas por el Directorio: La postura fiscal de la empresa debe estar claramente definida, documentada y avalada por el máximo órgano de gobierno corporativo, estableciendo límites claros frente al riesgo impositivo.

• Sistemas de gestión de riesgos: Identificar, evaluar y mitigar los riesgos fiscales de manera preventiva, asegurando que las interpretaciones normativas adoptadas cuenten con un sustento técnico legítimo y defendible.

•Auditoría y monitoreo continuo: Evaluar de forma constante que las operaciones diarias cumplan con los estándares éticos y normativos internos, garantizando la trazabilidad total de la información financiera y tributaria.

Cuando una corporación cuenta con estos marcos de control, no solo mitiga contingencias financieras o reputacionales ante la Sunat; también genera confianza frente a inversionistas, accionistas y agencias calificadoras que hoy evalúan el comportamiento fiscal como un indicador crítico de la salud y sostenibilidad del negocio.

• El camino hacia un desarrollo sostenible para el Perú
La transformación del entorno fiscal en el Perú hacia un modelo de tributación responsable es un imperativo que convoca tanto al sector público como al privado. No podemos aspirar a un crecimiento económico sostenible ni a una cohesión social sólida si mantenemos un sistema tributario caracterizado por la fragmentación, la informalidad y la confrontación jurídica.

De todo esto hablamos cuando promovemos la tributación responsable: de un compromiso compartido para edificar un mercado más transparente, predecible y justo. Las empresas que lideren esta transición y adopten marcos de control transparentes estarán protegiendo su valor en el tiempo y se consolidarán como los verdaderos agentes de cambio que el país requiere. El futuro de la competitividad peruana dependerá de nuestra capacidad para entender que el pago justo y transparente de los tributos no es un costo hundido, sino la inversión colectiva más importante para el fortalecimiento de nuestra democracia, de nuestras instituciones y del bienestar de todos los peruanos.