Editorial
Los resultados alcanzados durante los primeros cuatro meses del 2026 constituyen una muestra clara de ello. De acuerdo con el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo, las exportaciones peruanas de bienes sumaron 35,907 millones de dólares entre enero y abril, lo que representa un crecimiento de 36.1% respecto del mismo periodo del año anterior. Más significativo aún es que el país acumula ya 24 meses consecutivos de expansión exportadora, reflejo de una inserción internacional cada vez más sólida y de una oferta productiva capaz de competir con éxito en los mercados globales.
El desempeño exportador fue impulsado principalmente por la minería, favorecida por los mayores precios y volúmenes de exportación de cobre y oro. Sin embargo, los resultados también evidencian el dinamismo de otros sectores que continúan ampliando la presencia del Perú en el exterior. El café, los arándanos, la palta, la uva, el mango y diversos productos pesqueros siguen consolidando su posicionamiento internacional y generando empleos y oportunidades en distintas regiones del país.
Especial relevancia tiene también el crecimiento del número de empresas exportadoras, entre las cuales predominan las micro, pequeñas y medianas empresas. Ello demuestra que el comercio exterior no es una actividad reservada a unos pocos sectores o grandes compañías, sino una herramienta capaz de abrir oportunidades para miles de emprendedores y productores.
A ello se suma la diversificación de los mercados de destino. Mientras China, Estados Unidos y la Unión Europea se mantienen como los principales compradores de productos peruanos, el crecimiento de las exportaciones hacia países como India, Canadá, Suiza y Japón refleja el alcance cada vez más amplio de nuestra oferta exportable.
Detrás de estos resultados hay también una decisión de largo aliento que el Perú adoptó hace varias décadas: integrarse al mundo y competir en igualdad de condiciones. La apertura comercial y los acuerdos económicos suscritos por el país constituyen una política de Estado que ha trascendido gobiernos.
Los resultados son alentadores, pero no deben hacer perder de vista los desafíos que aún condicionan la competitividad. Persisten brechas en infraestructura, logística, conectividad y productividad que limitan la capacidad de muchas empresas para acceder y consolidarse en los mercados internacionales.
Corresponde en ese sentido a las instituciones del Estado, al sector privado y, especialmente, al siguiente gobierno preservar y profundizar el camino recorrido. Fortalecer la presencia del Perú en los mercados internacionales debe seguir siendo una prioridad nacional y una expresión de la voluntad del país de competir, crecer y proyectarse con éxito hacia el futuro.